sábado, 23 de septiembre de 2017

Rajoy pone en riesgo la unidad española

Dos trenes pueden chocar frontalmente en Cataluña

Por Eduardo J. Vior
especial para Infobaires24


Después de que el miércoles 20 la Guardia Civil y los Mossosd’Esquadra (policía autónoma catalana) detuvieron a los 14 principales funcionarios de Hacienda de la comunidad y secuestraron nueve millones de boletas electorales, la organización del referendo independentista convocado para el próximo 1º de octubre quedó desarticulada. La polarización ente Madrid y Barcelona fortalece, por un lado, la unidad de los partidos centralistas (PP, PSOE y Ciudadanos) y, por el otro, rescata a los catalanistas de su grave crisis de legitimidad, pero amenaza la unidad de España y la continuidad de la monarquía.

El viernes 22 por la tarde la Justicia dejó en libertad a los detenidos del miércoles, aunque quedaron imputados por sedición. Al mismo tiempo, la delegación del gobierno central en Cataluña advertía a los directores de escuelas que el próximo día 1 no debían abrirlas a personas ajenas. Por su parte, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, publicaba en una página web los lugares de votación para consulta de los electores. Mientras tanto, miles de manifestantes continuaban en las calles protestando contra la represión del gobierno central.

En tanto, numerosos funcionarios electorales de la autonomía renunciaron a sus cargos, para no tener que pagar la multa de 12.000 euros diarios por desacato impuesta por el Tribunal Constitucional. Sin administración de hacienda ni justicia electoral, con las boletas incautadas y las escuelas cerradas, persistir en la convocatoria al referendo es un acto simbólico sin efectos legales. Sin embargo, los tres principales partidos catalanistas (PDdeC, ERC y CUP) no tienen otra alternativa, ya que el gobierno de Mariano Rajoy, los partidos españolistas y la Justicia no les dejan margen.

Sólo Unidos Podemos, que ha convocado para este domingo en Zaragoza a una gran asamblea de cargos electos de distintas fuerzas mediadoras de toda España, trata de construir un puente de diálogo. Su propuesta es que el Estado permita realizar el referendo, pero que el mismo no sea vinculante y, si triunfa el separatismo, abrir un proceso de reforma constitucional que permita una mayor autonomía de la región o su separación en paz.

Por el contrario, el ministro de Economía Luis de Guindos ofreció en una entrevista que le hizo el Financial Times más autonomía económica y un mejor sistema de financiación para Cataluña, si desiste del referendo independentista. Una propuesta tardía y miope.

El temido choque de trenes estaba cantado desde que el Parlament, el 7 de septiembre pasado aprobó las llamadas leyes de desconexión (de convocatoria al referendo y de transición jurídica hacia la República Catalana), aboliendo de hecho la Constitución española de 1978 y el Estatuto de Autonomía. Esa decisión desató la metódica reacción en cadena de Mariano Rajoy. Sin embargo, la espectacular escenificación de la operación policial ha sido acogida por muchos catalanes como una grave afrenta. La indignación social ha rebasado el independentismo, para extenderse a sindicatos, rectores, estudiantes, colegios profesionales e instituciones emblemáticas como el Fútbol Club Barcelona.

El actual proceso tiene su origen directo en la impugnación en 2010 por el Tribunal Constitucional del Estatuto de Cataluña de 2006, aprobado por los parlamentos catalán y español y refrendado por el 74% de los votantes. Esta sentencia desautorizó a ambos parlamentos y quitó todo valor a la manifestación democrática del pueblo catalán. Con este antecedente se consideró delito la consulta popular del 29 de noviembre de 2014 en la que 1.800.000 personas votaron a favor de la independencia. Así la máxima autoridad judicial del país adquirió un carácter partidista y perdió autoridad.

El conflicto de fondo, empero, se remite al principio constitucional de la “indisoluble unidad de la nación española” (Artículo 2 de la Constitución de 1978), continuamente invocado por los centralistas, para condenar el referendo. Sin embargo, de acuerdo al testimonio de Jordi Solé Tura, uno de los “padres” de la Constitución, en 1985, la actual redacción del artículo no resultó de la Asamblea Constituyente, sino de una imposición militar y, por consiguiente, su legitimidad es dudosa. En realidad, el artículo fue el resultado del triunfo del nacionalismo conservador español, para el que la nación española es independiente de la voluntad popular, sobre el “nacionalismo cívico”, que la concibe como la asociación libre de los habitantes en ejercicio de sus derechos.

En suma, el proceso actual ha surgido de una amplia demanda social del pueblo de la región. Acudir a la retórica de la amenaza a la integridad de España para neutralizar este impulso sólo puede entenderse como el intento de la monarquía, las grandes corporaciones, la cúspide de la Justicia y el conservadurismo desacreditado para mantener sus privilegios a costa de la democracia. Esta tozudez veta la posibilidad de ejercer el derecho a decidir sobre la autodeterminación por otra vía que no sea la de la insumisión o la reforma constitucional y agudiza la confrontación. No hay nación más sólida que la que se basa en el consenso cívico y la justicia social. Rajoy ha cambiado el debate: ya no es “independencia, sí o no”, sino la defensa de los derechos civiles y políticos de todos los españoles. Los catalanistas pueden haber extremado el reclamo por razones tácticas, pero el Presidente del Gobierno está arriesgando la continuidad de la monarquía española y de España misma.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Shelle vende ecología para inocentes

La petrolera holandesa presentó su informe sobre el consumo energético para los próximos años con un panorama incierto. El rol de las nuevas energías y el lugar precario de la Argentina.


Hace dos semanas Royal Dutch Shell presentó a los inversores en Londres y Nueva York su pronóstico sobre la producción y demanda de energía para las próximas décadas.  La primera conclusión del complejo estudio es que antes de 2030 difícilmente se alcance el pico de demanda de petróleo. A pesar del barullo actual de los medios sobre los coches eléctricos, Shell calcula que para 2025 recién el diez por ciento de los automotores del mundo funcionarán con electricidad. Por eso el mamut del Mar del Norte está invirtiendo masivamente en la producción de gas natural licuado (GNL) y ha puesto el pie en la comercialización de electricidad. No obstante esta previsión de largo plazo, expertos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtieron el lunes 18 que la generalizada falta de inversión por los bajos precios actuales llevará hasta 2020 a la escasez de hidrocarburos y, consecuentemente, al alza brusca de los precios, con el consecuente perjuicio para los países y regiones castigados por la desinversión, como Argentina.

Por su parte, otras previsiones, como la que publicó la noruega DNV GL, ligada a la empresa estatal Statoil, sugieren que el consumo de petróleo continuará aumentando hasta más o menos 2028, para luego descender sostenidamente. Si se tiene en cuenta el largo plazo que requieren las inversiones en el sector, esta prognosis puede influir fuertemente sobre el mercado de capitales.

El bajo nivel de los precios del petróleo desde hace más de tres años preocupa doblemente a las empresas del sector: por un lado, porque todas han reducido sus inversiones, no saben cuándo la demanda superará nuevamente a la oferta y temen no estar preparadas para aumentar la producción. Al mismo tiempo, por el otro lado, necesitan saber en qué momento dejará definitivamente de crecer el consumo de petróleo, para no meterse en inversiones a muy largo plazo que, quizás, no reditúen. Ante este panorama incierto, las mayores corporaciones –como Shell– buscan apropiarse de reservas existentes, no invertir en su desarrollo, pero tenerlas disponibles para cuando crezca la demanda. Esto es lo que todas las empresas petroleras hacen actualmente con Brasil y Argentina, entre otros países. Entre tanto, comienzan a diversificar sus inversiones, para preparar la transición de modelo energético.

El mayor ejemplo de esta doble estrategia lo ha dado hace dos semanas la propia Royal Dutch Shell, cuando después de un siglo ha decidido poner a la venta sus acciones sobre los yacimientos petroleros de Irak, para concentrarse en el gas natural. Al mismo tiempo, como su competidora francesa Total está desplazando sus inversiones hacia la producción y comercialización de electricidad, también Shell ha aprovechado los recursos de British Gas (que compró a principios de 2016) para invertir en el mercado eléctrico británico.
Las preocupaciones por el cambio climático, el crecimiento más lento de la población mundial, la sofisticación de la demanda, las nuevas tecnologías que han desvinculado el aumento de la producción industrial del de la energía y el desarrollo de nuevas fuentes energéticas han contribuido juntos a disminuir el papel del petróleo y a marginar el carbón.

El informe de Shell señala que muchos esperaban que durante 2016 el crecimiento de la oferta de GNL superaría el de la demanda, pero sucedió al contrario. China e India siguieron aumentando sus compras en el mercado mundial y seis nuevos importadores se añadieron al mercado: Colombia, Egipto, Jamaica, Paquistán y Polonia. Los mayores ganadores fueron Australia y Estados Unidos, quienes aumentaron sustancialmente sus exportaciones.

Mientras tanto, la producción argentina de petróleo y gas sigue bajando por segundo año consecutivo y ya se encuentra al nivel de 1981, o sea un 40% por debajo del máximo alcanzado en 1998. Antes de ser Ministro de Energía, además de Presidente de Shell Argentina, José Luis Aranguren era su Gerente de Distribución y Comercialización para América del Sur. La empresa tiene su principal centro regional de licuefacción de gas en Trinidad-Tobago. Por eso le interesa más ampliar en Argentina sus plantas de regasificación que invertir en la producción. Si, cuando aumenten los precios, la oferta mundial de la empresa no basta, recurrirá también a los yacimientos existentes en el país, mientras gastamos preciosas divisas en importar el fluido que podríamos producir. En estas condiciones Argentina no podrá dar el paso hacia nuevas energías, sino que deberá salir a comprarlas, aumentando así su dependencia. La transición “ecológica” de Shell sólo servirá a sus dueños, habitantes del Palacio Real de Amsterdam.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Netanjahu y Macri quieren llevarnos a la guerra

Eduardo J. Vior: Medio Oriente, nueva guerra y Argentina involucrada


Si el próximo 25 de septiembre los kurdos que habitan el norte de Irak hacen el referendo convocado por el gobierno regional para separarse de Bagdad, puede comenzar una nueva guerra internacional. Durante su reciente visita a Argentina el primer ministro israelí Benjamin Netanjahu ya proclamó su apoyo a la fractura de Irak, mientras firmaba acuerdos con Mauricio Macri y su par paraguayo Horacio Cartes que pueden extender el conflicto al Cono Sur de América.

Desde que Donald Trump es presidente se ha hecho habitual la bifurcación de la política exterior norteamericana: mientras que el mandatario cumple seriamente su promesa de combatir al terrorismo, el “Estado profundo” (la comunidad de inteligencia y el Pentágono) insiste en recurrir al terrorismo, al tráfico de armas y de drogas, para desestabilizar gobiernos y justificar guerras. La historia se está repitiendo en torno al referendo kurdo.

Ante un grupo de enviados de la ONU, Estados Unidos y el Reino Unido el presidente regional kurdo, Masud Barzani, se comprometió este jueves 14 a postergar eventualmente el referendo independentista, aunque advirtió luego que el mismo es irrenunciable.La delegación internacional propuso a Barzani un plan de concesiones mutuas entre Bagdad y Erbil, pero el mandatario kurdo adujo que primero debía consultar a otros líderes de la región autónoma.

La Casa Blanca teme que la separación de Kurdistán provoque una guerra con el gobierno central de Irak y debilite la lucha contra el Estado Islámico (EI) que todavía controla algunas zonas en el oeste del país. Agudizando el conflicto, el mismo día 14 el parlamento central iraquí destituyó al gobernador de la norteña provincia de Kirkuk impuesto por las milicias kurdas. Kirkuk es una provincia poblada por árabes y kurdos, rica en petróleo, que, al ser expulsado el EI, fue tomada por los kurdos. La advertenciadel parlamento central fue acremente rechazada por el legislativo regional kurdo.Por su parte, Siria, Turquía e Irán están alarmados por la eventualidad del referendo kurdo en Irak, porque también tienen minorías kurdas y temen la fractura de sus territorios.

Desde hace muchos años la CIA y el Mossad financian y entrenan a los milicianos del Partido Democrático del Kurdistán en Irak, acaudillado por la dinastía Barzani, contra los gobiernos de Bagdad. Cuando en 2014 irrumpió el Estado Islámico, capturando extensas regiones del norte y centro del país, el gobierno de coalición de Haider al Abadi, con el apoyo conjunto de iraníes y norteamericanos, incorporó a los kurdos para poder vencer a los terroristas con una base amplia. Ahora, cuando Irak y Siria, con el apoyo de Irán, Rusia y el libanés Hizbulá, están alcanzando el triunfo, Benjamin Netanjahu empuja a sus aliados kurdos, para desatar un gran conflicto internacional que obligue a Estados Unidos a enfrentar a Irán.

El anuncio del primer ministro israelí desde Buenos Aires siguió en pocos días a una conferencia que el Mayor General Yair Golan, ex-subcomandante del Ejército Israelí, dio en Washington en la que apoyó la independencia de Kurdistán y dijo que el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, por su sigla en kurdo), que desde hace treinta años intenta separarse de Turquía, no es una “organización terrorista”, como la califica, entre otros, Estados Unidos.

Las declaraciones del militar tuvieron un gran eco internacional, primero, porque evidencian que Israel busca una nueva guerra para dividir a sus vecinos del norte y derrotar a Irán y, segundo, porque hace plausible la denuncia rusa sobre la colusión entre la CIA, el Mossad y el Estado Islámico. Según informó el portal Sputnik Internacional, el pasado 7 de septiembre helicópteros norteamericanos habrían rescatado a una veintena de jefes del EI de la ciudad oriental de Deirez-Zor, prácticamente recuperada por el Ejército Árabe Sirio. Si bien el pasado viernes 15 el mismo portal admitió que podrían haber sido informantes norteamericanos o yihadistas desertores, el hecho de que la USA F haya hecho la operación sin consulta con sirios y rusos es, por lo menos, sospechoso.

Los lazos de la inteligencia occidental e israelí con organizaciones salafistas son largamente conocidos. Lo novedoso es que “Bibi” Netanjahu haya lanzado la última operación desde Buenos Aires.

El primer ministro y su esposa Sara están imputados entres procesos por corrupción. En uno de ellos están inculpados casi todos sus amigos y colaboradores. Si la justicia no ha logrado, por el momento, inculpar a Netanyahu, sí ha demostrado que el primer ministro israelí se rodea de mafiosos.No obstante, éste es cada vez más popular. Sus electores lo describen como un tipo peligroso…, pero lo apoyan precisamente por eso. La mayoría de los israelíes no comparten su afán expansionista, pero se creen amenazados por los árabes y ven al primer ministro como el único capaz de protegerlos. “Bibi” se aprovecha de ese temor patológico, para huir de sus problemas internos y, de paso, hacer negocios.
Precisamente por sus estrechos lazos personales con la familia Trump (y todavía más con la del yerno del presidente, Jared Kushner), el jefe de gobierno israelí sabe que el presidente norteamericano no quiere guerras que desvíen esfuerzos de la reconstrucción de la economía norteamericana. Para superar esos reparos y obligar al gobierno norteamericano a apoyarlo, Netanjahu busca ampliar al máximo el alcance del conflicto venidero. En su intento encontró en la Casa Rosada un socio igualmente inescrupuloso, necesitado de apoyo para su política represiva y que ya se aprovechó de haber desviado la responsabilidad por los atentados de 1992 y 1994 hacia Irán y Hizbulá, para tomar el poder y afirmarse en él. A Mauricio Macri no le importa si, al revolver el avispero en las fronteras con Brasil y Paraguay, se despiertan eventuales células yihadistas dormidas. Al contrario, si Israel logra desatar una guerra en gran escala en Oriente Medio y Argentina y Paraguay provocan una ola de atentados en la región, será una bienvenida oportunidad para instaurar dictaduras y conquistar apoyo norteamericano.

El afán de poder y las tramas corruptas en las que se imbricó Carlos Menem llevaron a que entre 1992 y 1994 casi 120 personas perdieran la vida en los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA. Mauricio Macri tiene más deseo de poder y es más corrupto que su antecesor. ¿Cuán fuertes son sus negocios con Netanjahu, como para que esté tan dispuesto meternos en un conflicto con el que no tenemos nada que ver y que va a tener consecuencias luctuosas para nuestros pueblos?

martes, 5 de septiembre de 2017

Dos visiones chocan en torno a Corea

La cuestión coreana

Mientras Corea del Norte prueba misiles, dos estrategias políticas diferentes –y varios conflictos laterales– chocan en torno al país liderado por Kim Jong-Un.


Después de que el domingo por la mañana Corea del Norte (RDPC, por su nombre oficial) probó en una explosión subterránea una bomba de hidrógeno, un vacuo discurso belicista se apoderó de Washington. Kim Jong-un aprovechó que la semana se abriría con la cumbre de los BRICS en el sureste de China y se cierra con un foro económico en Vladivostok, para poner brutalmente la cuestión coreana en la agenda multilateral. Paradójicamente, esto puede servir para que los aliados de Estados Unidos en la región le hagan entender a éstos que existe una alternativa pacífica.

Vladímir Putin y Xi Jinping han acordado este domingo “manejar apropiadamente” la prueba nuclear norcoreana, informó la agencia china de noticias Xinhua. Los mandatarios se reunieron en Xiamen, en la costa de la suroriental provincia de Fujian, donde las naciones del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) estuvieron reunidos domingo y lunes con el objetivo originario de fortalecer la asociación que debieron modificar, cuando la prueba nuclear norcoreana se coló y dominó la agenda.

China ha expresado una “categórica protesta” sobre el ensayo y en un comunicado entregado este lunes a la embajada de la RDPC en Beijing ha reafirmado la doble propuesta ruso-china de que Pyongyang congele su programa nuclear y que, simultáneamente, EE.UU. y Surcorea (RdC, por su nombre oficial) desistan de sus maniobras militares conjuntas.
 
Dmitri Peskov, el portavoz del presidente de Rusia, explicó el lunes que Putin y Xi Jinping han coincidido en que es importante “evitar el caos” y que todas las partes involucradas “manifiesten discreción”. Después de reunirse con Xi Jinping, el presidente ruso ha mantenido un diálogo telefónico con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, en el que insistió en el valor de las soluciones políticas y diplomáticas. Lo mismo dijo el lunes en la conversación telefónica con su homólogo de la RdC, Moon Yae-in. Peskov informó asimismo que Putin todavía no planea reunirse con Kim Jong-un.

La discusión sobre este tema continuará en el Foro Económico Oriental que se reúne del 6 al 8 de septiembre en la ciudad costera rusa de Vladivostok en la que está planeada una reunión cumbre entre los presidentes de Rusia y la RdC con el primer ministro japonés, quizás también con algún representante chino.

 

Por el contrario, Corea del Sur y Estados Unidos están discutiendo el despliegue de un portaviones y bombarderos estratégicos, según informó la agencia de noticias surcoreana Yonhap. El ejército estadounidense instalará próximamente cuatro lanzadores del sistema de defensa antimisiles THAAD en su nueva base, 300 kilómetros al sur de Seúl, y militares surcoreanos realizarán este mes un simulacro unilateral de fuego vivo con cohetes de alcance medio Taurus. La agencia agregó que la inteligencia surcoreana había detectado “indicios” de que Pyonyang se prepara para llevar a cabo más lanzamientos de cohetes balísticos y por eso quiere demostrar “fuerza”.

Este lunes, asimismo, Donald Trump ha confirmado en una conversación telefónica con Shinzo Abe que su país “está preparado para usar armas nucleares contra Corea del Norte en caso de necesidad”. La sucesión de mensajes que ha dado el presidente desde el domingo a la mañana ha incentivado los rumores de que está en marcha una operación en gran escala. Repitiendo modelos anteriores, entonces, la embajadora ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, pidió que el lunes se reuniera el Consejo de Seguridad, pero tras varias horas de discusión no hubo acuerdo. Mientras que EE.UU., Gran Bretaña y Japón pedían sanciones más severas contra Corea del Norte, China y Rusia advirtieron sobre la inutilidad de las mismas y abogaron por la diplomacia.

Entre tanto, para forzar a China a presionar a Corea del Norte para que abandone su programa nuclear, el presidente estadounidense declaró este domingo que su país puede poner fin al comercio “con cualquier país que haga negocios con Corea del Norte”, lo que las autoridades chinas rechazaron inmediatamente. El año pasado Pyonyang comerció por un total de 6.550 millones de dólares, un 4,7% más que en 2015, el 90% del cual se realiza con China. Un pequeño volumen para ésta, pero Beijing no quiere romper el diálogo con su vecino y menos aún por imposición de Estados Unidos.
Rusia y China quieren tratar la cuestión coreana en un marco multilateral, porque está estrechamente vinculada con el cerco que los Estados Unidos han montado desde Asia Nororiental hasta la frontera chino-india. Rusia tiene pendiente con Japón el contencioso sobre las islas Kuriles, que la antigua URSS ocupó en los días finales de la Segunda Guerra Mundial. China y Japón, en tanto, tienen permanentes roces por la posesión de islas y atolones en el Mar Oriental de China. Al ya antiguo conflicto con Taiwán se sumó desde hace pocos años la construcción por China de islas artificiales en el Mar Meridional que ha agudizado la tensión con Vietnam, Malasia y Filipinas. Para echar nafta al fuego, además, el Pentágono ha decidido realizar regularmente patrullas navales en dichas aguas que los chinos ven como flagrante provocación. Finalmente, recién el pasado 28 de agosto China e India acordaron retirar sus tropas de un paso del Himalaya, junto a la frontera con Bután, donde durante dos meses estuvieron al borde de la guerra. El apretón de manos entre el presidente Xi y el primer ministro indio Modi en el BRICS selló la reconciliación que ahora será cimentada con acuerdos económicos.

La complejidad e interrelación de estos conflictos impide resolver aisladamente la cuestión coreana. Kim lo sabe y presiona con su armamento nuclear, para obligar a China y Rusia a facilitarle negociaciones directas con Estados Unidos. Los aliados asiáticos de Washington también lo saben, pero no logran torcer el rumbo de éste, porque, desde que Donald Trump perdió el control de la política exterior a manos de los militares, la lógica diplomática ha sido remplazada por la de la zanahoria y el palo.

Corea del Norte está intentando conseguir que EE.UU. se siente a la mesa de negociaciones para poner oficialmente fin a la guerra de Corea (1948-53), mientras que Washington persiste en su negativa a dialogar con potencias más pequeñas y sigue actuando, como si todavía dominara la situación.

Los líderes norteamericanos saben que la guerra no es una solución a la crisis coreana, pero insisten en intimidar a los norcoreanos y no vislumbran que una negociación integral hoy se avizora como el único camino hacia la distensión regional. Lo contrario sería una larga noche, negra y fría.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Cesar la agresión a China traería la paz a Corea

Sin diálogo entre Xi Jinping y Donald Trump no habrá paz en Corea del Norte
El conflicto en la península en el Nordeste de Asia es sólo parte de uno más amplio
Eduardo J. Vior
Tiempo Argentino
3 de septiembre de 2017


AFP
El lanzamiento por Corea del Norte el martes pasado de un cohete de alcance medio que sobrevoló la norteña isla japonesa de Hokaido y cayó en el Pacífico, así como la gran maniobra aérea de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur sobre la península, dos días después, agudizaron nuevamente el miedo a una guerra nuclear. Muchos analistas ven en las amenazas recíprocas entre Pyongyang y Washington meras poses que anticipan futuras negociaciones, pero estas dependen de la mediación de China. Para Beijing, a su vez, la crisis coreana es sólo una parte de un conjunto de conflictos regionales que requiere una solución combinada. Esta visión holística de los chinos, precisamente, es lo que los dirigentes y militares norteamericanos no entienden.

Como respuesta a la operación norcoreana la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF), la surcoreana y la japonesa realizaron el jueves pasado sobre la península coreana un ejercicio de tiro de dimensiones nunca antes vistas. Ya el miércoles el presidente Donald Trump había tuiteado que "hablar no es la respuesta" a dar a Norcorea, si bien el secretario de Defensa, Jim Mattis, posteó más tarde que "nunca nos hemos apartado de la diplomacia". Al mismo tiempo, el presidente de Corea del Norte Kim Jong-um anticipó nuevos lanzamientos "para contener la amenaza" desde la isla norteamericana de Guam.

Pocas horas después del hecho el Consejo de Seguridad de la ONU lo condenó unánimemente, aunque no adoptó nuevas sanciones contra Pyongyang.

Los líderes occidentales han exigido a Beijing que presione a Corea del Norte, para hacerla desistir de su programa nuclear, a lo que la Cancillería china les recordó que las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU combinan las sanciones contra Corea del Norte con negociaciones de paz y los instó a dialogar.

China ve la crisis en Corea como vinculada a los demás focos regionales de tensión. Este sábado, por ejemplo, el canciller Wang Yi advirtió al gobierno derechista japonés de Shinzo Abe que no intente aprovechar la crisis coreana para reformar la Constitución y autorizar el aumento y la expansión del área de operaciones de sus fuerzas militares, porque China lo vería como una amenaza contra su independencia.

Al mismo tiempo el Wall Street Journal informó que el comando norteamericano del Pacífico (Pacom) fue autorizado a realizar patrullas navales regulares en el Mar Meridional de China que no harán más que elevar la tensión. Parte de la misma estrategia es también el reclamo que la Cancillería vietnamita hizo el jueves contra supuestas maniobras navales que China realizaría en el Mar Meridional.

La crisis coreana se colará seguramente en la agenda de la cumbre de jefes de Estado y de gobierno del BRICS que desde este domingo hasta el martes se reúne en Xiamen, en la costa de la sureña provincia china de Fujian. El grupo evaluará asimismo el estado de la relación entre India y China, que durante dos meses estuvieron al borde de la guerra por un conflicto de límites en el Himalaya y recién el pasado 28 de agosto acordaron retroceder las tropas.

También los próximos 6 y 7 de septiembre se reunirá en el puerto ruso de Vladivostok (cerca de la frontera coreana) el tercer Foro Económico Oriental. Allí estarán representantes de numerosos países y grandes corporaciones. El encuentro permitirá que el primer ministro japonés Shinzo Abe, el presidente ruso Vladimir Putin y el coreano Moon Jae-in conversen sobre Corea, quizás incluyendo a algún representante chino.

EE UU y Corea del Norte no pueden hacerse la guerra, primero, porque Seúl está a tan sólo 41 kilómetros de la frontera norcoreana y Pyonyang tiene 8000 piezas de artillería dirigidas contra la ciudad. Por su parte Norcorea tiene la experiencia de que su país fue destruido casi por completo por las bombas incendiarias estadounidenses en 1950.Las amenazas mutuas son entonces meras poses, pero si son percibidas erróneamente, igual pueden desatar una catástrofe.

Los militares norteamericanos creen que, si presionan a China, pueden obligarla a hacer concesiones, pero, sobre todo en la víspera del Congreso del Partido Comunista del próximo 18 de octubre, Xi Jinping no puede retroceder y será aún más enérgico.

Kim sabe que, mientras dure la extrema tensión en Asia Oriental, los chinos lo protegerán. Para Beijing, Corea del Norte es una carta más en su juego regional. El conflicto chino-indio se ha enfriado, pero ambas partes necesitan mejorar su relación económica, para prevenir que se recaliente y, al mismo tiempo, convencer a Vietnam y Filipinas de que es mejor hacer negocios que meterse en juegos militares de resultado dudoso. Si se distiende el conflicto en el Mar Meridional, China y Rusia podrían incluir a Corea del Norte en un sistema colectivo de cooperación económica que la ponga en diálogo con Surcorea y Japón. Con este, finalmente, es con quien China tiene los mayores problemas, pero hasta el momento de encararlos quizás el gobierno y los militares estadounidenses hayan estudiado geografía e historia y aprendido los beneficios de la cooperación e induzcan a su mayor aliado asiático al diálogo. «

viernes, 25 de agosto de 2017

Golpe de estado a la francesa

La revolución de colores de Emmanuel Macron

Apoyado en la crisis partidaria y el reclamo popular de mano firme, el joven presidente quiere en poco tiempo introducir en Francia el modelo social anglosajón.


Contrariando su máxima de no hablar sobre política interna desde el exterior, el pasado miércoles 23 el presidente Emmanuel Macron aprovechó su visita en Salzburgo (Austria), para responder a su predecesor, François Hollande, quien le había aconsejado “no exigir a los franceses que hagan sacrificios inútiles”, al referirse a la propuesta reforma del Código del Trabajo. El momento fue bien elegido: ese mismo día el mandatario había obtenido de los primeros ministros de Eslovaquia y la República Checa concesiones para la equiparación de las contribuciones previsionales que pagan las empresas por los trabajadores que emplean transitoriamente en otros países de la Unión Europea, un reclamo enérgico que franceses y alemanes hacen a sus socios de Europa del Este, para superar lo que llaman “dumping previsional”. Con un pequeño triunfo externo el mandatario se desmarcó públicamente de su ex-jefe y con él de la “vieja política”. El joven tecnócrata dedica muchos mensajes a deslindar “lo viejo” y “lo nuevo”. El discurso de las “reformas” inunda Francia.

Después de tres meses de luna de miel con los votantes, en Francia ha comenzado el debate sobre las numerosas medidas propuestas por el gobierno para “modernizar” la economía, la primera, sobre el Código del Trabajo. Luego de que el pasado 2 de agosto la Asamblea Nacional facultó al Ejecutivo a actuar por decretos, el Ministerio de Trabajo ha comenzado el pasado martes 22 a discutir el proyecto con los principales actores sociales. Existe un amplio consenso sobre la necesidad de actualizar el Código Laboral, promulgado originariamente entre 1910 y 1927, pero los críticos acusan al actual gobierno de, en realidad, querer adoptar el sistema norteamericano en el que un empleado y su patrón pueden negociar privadamente un contrato de trabajo que viole la ley.

El gobierno se propone discutir solamente una semana y aprobar la “reforma” en Consejo de Ministros el 28 de agosto, para que entre en vigor el 1º de setiembre. De la legislación actual se propone conservar solamente el salario mínimo, la semana laboral de 35 horas y la prohibición de discriminación. Todo el resto se modificará, especialmente las negociaciones salarial y sobre la organización del tiempo de trabajo, que se harán a nivel de cada empresa. También se generalizará el “contrato por proyecto”, hoy sólo aplicado en la industria de la construcción.
 
Las tres prioridades que el presidente Macron pretende llevar adelante antes de que la opinión pública reaccione son la “reforma” laboral, reducir el número de colectividades locales y convertir al Consejo Económico y Social en una asamblea puramente honorífica. De esta “reforma” sólo se sabe que se trataría de disolver los innumerables comités o comisiones clasificados como inútiles y dejar el diálogo social en manos del Consejo. Sin embargo, si al mismo tiempo se desvalorizan los contratos colectivos de trabajo, esta institución –pilar de la concertación democrática instaurada por Charles De Gaulle (1958-70)– quedará vacía de sentido.

Otra reforma ambicionada por el joven presidente es la del financiamiento de la seguridad social. Para poder reducir las contribuciones que pagan empresarios y trabajadores, pretende subir la tasa específica (CSG) que todos los habitantes pagan sobre sus ingresos para el financiamiento del sector. Esta medida transferiría enormes ganancias a las empresas, mientras gravaría desproporcionadamente a trabajadores independientes, jubilados de ingresos medios y funcionarios del Estado.

Asimismo, la proyectada reforma del seguro de desempleo descargaría a las empresas y lastraría a los autónomos y profesionales liberales. Se trata de sustituir el seguro por una única compensación en cinco años a quien renuncia o es despedido de su empleo. Con esta medida el gobierno pretende alentar el “emprendedorismo”, pero, al forzar a los autónomos y profesionales a incorporarse al sistema, nuevamente transfiere ingresos hacia las empresas.

Cuando el presidente dice que los franceses son contrarios a las “reformas”, en realidad está queriendo indicar que su pueblo se niega a renunciar a los derechos duramente conquistados en el pasado. Por eso insiste en que es necesario “explicar” la necesidad y conveniencia de las “reformas”. Por eso, afirman los medios, se propone dirigirse a su pueblo por radio una o dos veces por mes. En la antigua tradición republicana, el presidente pretende mostrarse como representante de “la Francia eterna” y fijar el lugar de la verdad.
 
Desde que en 2000 los manifestantes serbios derrocaron a Slobodan Milosevich, en distintos parajes del mundo se han puesto de moda las “revoluciones de colores”. Se las llama así, porque en cada país han adoptado como lema un color. Su ideólogo es el politólogo Gene Sharp quien ha publicado De la dictadura a la democracia y Cómo funciona la lucha no-violenta, manuales para la sublevación civil contra regímenes supuestamente autoritarios. En el primero de estos libros el autor presenta 198 medidas de lucha cuyo objetivo general es la instauración de democracias liberales sin regulaciones laborales o de mercado. El método actualmente se aplica también a países donde el cambio de régimen se hace posible por la vía electoral, como Francia.

Los votantes eligieron este año masivamente a Emmanuel Macron, creyendo que este joven impetuoso podía devolver a la institución presidencial la autoridad y credibilidad perdida desde hace diez años. En las revoluciones de colores anteriores la opinión pública demoraba en darse cuenta de que había sido manipulada y en volver a lo que quedaba del anterior equipo gobernante. La habilidad de los organizadores de este tipo de subversión consiste, por tanto, en realizar de inmediato los cambios que sus patrones quieren imponer. Los proyectos emprendidos ahora por Macron ya estaban contenidos en el informe de la Comisión para la Liberación del Crecimiento Francés (2008), que tuvo como presidente a Jacques Attali y al actual presidente como secretario general adjunto. El informe comenzaba con las siguientes palabras: “Esto no es un informe ni un estudio, sino una serie de instrucciones para reformas urgentes y fundadoras”, que ahora se aplican.

Si alcanza su objetivo, habrá creado una nueva república y alterado las bases de la concertación democrática que fundamentan la convivencia francesa desde hace por lo menos cien años. En esta carrera contra el tiempo habrá que ver quién es más rápido, si la República o la Banca Rotschild en la que creció el mandatario.

domingo, 20 de agosto de 2017

Con un golpe de estado frenan los planes de Trump

El establishment intenta controlar el racismo que impulsa la Casa Blanca
Donald Trump movilizó a los nacionalistas, para exceder a los partidos, el Congreso, el sistema de inteligencia y las fuerzas armadas que le impiden realizar su programa aislacionista y proteccionista
Eduardo J. Vior
Tiempo Argentino
20 de agosto de 2017



El desplazamiento, el viernes, de Stephen Bannon, asesor ideológico de Donald Trump, confirmó que el Estado Mayor Conjunto y los senadores republicanos decidieron poner un límite a la movilización de los supremacistas blancos por la Casa Blanca, ordenar la caótica gestión de su gobierno y devolver el país al intervencionismo en los asuntos mundiales. 

Todo comenzó cuando el sábado 12 un coche atropelló intencionalmente en Charlottesville, Virginia, a manifestantes que protestaban contra una marcha neonazi que, a su vez, procuraba evitar el derribo de la estatua del general Robert E. Lee, comandante de los ejércitos de la Confederación durante la guerra civil (1861-1865). El conductor mató a la agente financiera Heather Heyer e hirió a otras 19 personas. Durante los hechos murieron también dos agentes estaduales, cuando cayó el helicóptero desde el que observaban los choques. Al comentar los acontecimientos, el presidente tuvo el mal tino de igualar a los manifestantes neonazis y a sus contrarios de izquierda, acusándolos por igual de violentos. 

Como la oleada de críticas a sus palabras incluyó a parlamentarios republicanos y altos militares, dos días después el mandatario amenazó a los supremacistas blancos con perseguirlos legalmente. No obstante, un día después (martes 15) retrocedió, diciendo que los derechistas, en realidad, solo habían respondido a la violencia de la izquierda. Finalmente, intentó dar el pésame a la madre de la asesinada, pero la señora se negó a atender el teléfono.

En protesta por las palabras del presidente, ocho líderes empresarios renunciaron a los dos consejos asesores de la Presidencia que integraban. En lugar de lamentar la decisión, el mandatario clausuró sin más ambas entidades. 

¿Quiénes son los supremacistas? 

La idea de la superioridad de la raza blanca sobre los demás pueblos de EE UU y sobre el mundo es parte de la ideología fundacional de la nación desde el siglo XVIII, pero últimamente ha adquirido una especial virulencia. Amplios sectores de la clase trabajadora y la baja clase media blanca creen hoy que los blancos están condenados a la extinción ante la "avalancha" de gente de color controlada y manipulada por los judíos. Esta creencia se expresa en las llamadas 14 palabras: "Debemos asegurar la existencia de nuestro pueblo y el futuro para los niños blancos".

Desde que en 2009 comenzó la actual expansión supremacista, su número no creció tanto, pero están más nerviosos y agitados, provocando más actos violentos y más graves. La mayoría de ellos no adhiere a organizaciones, lo que los hace aun más incontrolables. El movimiento supremacista tiene diferentes componentes: 1) los neonazis, 2) los cabezas rapadas, 3) los blancos supremacistas "tradicionales", 4) los miembros de la llamada Christian Identity y 5) las bandas supremacistas en las prisiones. Las últimas, sobre todo, están creciendo aceleradamente. Además, hay un creciente número de "odinistas" (adoradores del dios nórdico Odín) o supremacistas paganos. También es muy importante la llamada "derecha alternativa" (altright, en inglés), liderada por el propio Stephen Bannon y organizada –principalmente en las redes digitales– desde el portal Breitbart y The American Prospect. Los líderes de este grupo pueden ser considerados como "intelectuales" que buscan justificar públicamente la barbarie supremacista. Se trata de un informal enjambre de grupos y organizaciones que se conectan mayormente a través de las redes.

Los alternativos son aislacionistas (o sea, contrarios a las intervenciones de EE UU en la política mundial), proteccionistas, antisemitas y supremacistas blancos. A menudo son también neonazis, nativistas, islamofóbicos, antifeministas, homofóbicos, populistas y neorreaccionarios.
Si bien la gama de sus actividades es muy variada, están crecientemente envueltos en hechos violentos. El 83% de las muertes relacionadas con extremismo en EE UU ha sido cometido en los últimos diez años por supremacistas y en el 52% de los tiroteos entre extremistas y la policía han estado involucrados ellos. Sin embargo, la mayoría de las muertes de las que son responsables tenían simples motivaciones criminales.

El supremacismo racista es sintomático de la cultura estadounidense desde el inicio de la colonización. EE UU fue construido sobre la esclavitud, el genocidio contra los indios, la violencia de clase y contra las minorías, y en base a un sangriento supremacismo masculino blanco. 
Trump, por su parte, movilizó a los nacionalistas, para rebalsar a los partidos, el Congreso, el sistema de inteligencia y las fuerzas armadas que le impiden realizar su programa aislacionista, proteccionista y desarrollista. Pero los militares norteamericanos piensan en términos del universalismo liberal de la Segunda Guerra Mundial y aventaron el peligro neonazi con un golpe de Estado de palacio. Ahora es probable que el magnate-presidente intensifique su retórica, para mantener una aparente autonomía, mientras retorna al libre comercio y envía tropas a todo el mundo. Salimos de la sartén, para caer en el fuego. «

jueves, 17 de agosto de 2017

Bolivians in Buenos Aires

Después de dos años de gestación, finalmente hoy, 17 de agosto, recibí el volumen Global Latin(o) Americanos, editado por Mark Overmeyer-Velázquez y Enrique Sepúlveda III en Oxford University Press, en el que publiqué el capítulo "Bolivians in Buenos Aires: Human Rights, Immigration and Democratic Participation". Quien tenga interés en leerlo puede solicitar el envío de la copia en PDF.


 

lunes, 14 de agosto de 2017

Washington y Pyongyang hablan demasiado

Con su retórica belicista Trump y Kim hacen peligrar la paz mundial
Las amenazas cruzadas entre Washington y Pyongyang tienen al mundo en vilo. Beijing, Moscú, Tokio y Seúl intervienen para calmar los ánimos de ambos líderes
Eduardo J. Vior
Tiempo Argentino

13 de agosto de 2017



AFP

Como nunca antes desde la crisis de los cohetes soviéticos en Cuba en octubre de 1962,  la supervivencia del mundo depende del sentido común y la sensatez de los líderes de los Estados Unidos, Rusia y China. Después de varios días de amenazas cruzadas entre Washington y Pyongyang, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, entreabrieron ayer en una conversación telefónica la puerta para una solución negociada a la crisis con Corea del Norte. Pero solo fue una rendija.

Urgía que los dos conversaran, después de que el viernes el mandatario norteamericano amenazara por Twitter a Norcorea con una enérgica represalia, si emprendía alguna acción ofensiva. Xi pidió a su interlocutor que ambos adversarios se contengan y eviten apresuramientos. China propone, como primer paso, que Corea del Norte suspenda su programa de armamento nuclear y que Washington y Seúl se abstengan de realizar ejercicios militares en la zona. Beijing y Moscú quisieran que se retomen las conversaciones entre las dos Coreas, EE UU, China, Rusia y Japón suspendidas desde 2009, pero Pyongyang exige que Washington y Seúl den el primer paso, mientras que Trump reclama que sea Kim quien haga las primeras concesiones. Seúl, en tanto, no da respuestas claras.

Tras la conversación, la Casa Blanca informó que ambas partes "reiteraron su compromiso para desnuclearizar la península de Corea", pero no adoptaron ninguna decisión. Incentivando la tensión, en tanto, Corea del Norte anunció este sábado que unos 3,5 millones de ciudadanos se han alistado de manera voluntaria para luchar contra EE UU. El país tiene unos 25 millones de habitantes y su ejército cuenta con entre 700.000 y 1,3 millones de miembros, según los expertos. El miércoles pasado Pionyang anunció un detallado plan para bombardear con cuatro cohetes las cercanías de la estadounidense isla de Guam, en el Pacífico occidental, a lo que Japón respondió ayer que ha instalado su sistema antimisiles en el oeste del país que sería sobrevolado por los proyectiles norcoreanos.

Ya antes el asesor en Seguridad Nacional de EE UU, Herbert McMaster, informó que el Pentágono se prepara para destruir “preventivamente” parte de la infraestructura militar y reducir la capacidad ofensivade Corea del Norte. Jerry Hendrix, capitán retirado de la Armada de EE.UU., en tanto, considera que la operación militar de Washington contra Pyongyang supondría un ataque multidimensional con aviones de caza, bombarderos y misiles Tomahawk. La Marina estadounidense tiene en aguas japonesas 10 cruceros portacohetes y destructores armados con Tomahawk y el sistema antimisiles Aegis. Washington también podría inutilizar los sistemas armamentísticos de Corea del Norte con ataques cibernéticos. En ese sentido, el analista chino Yun Sunno duda de la capacidad de EE UU para realizar ese ataque preventivo, pero advierte que "las consecuencias serían desastrosas", ya que provocaría "una represalia total de Corea del Norte contra el Sur, Japón y las tropas estadounidenses en la región".

Cerca de la zona desmilitarizada (ZDC), a 55 km del área metropolitana de Seúl, donde viven unos 25 millones de personas, Pyongyang tiene desplegados al menos 8.000 cañones y lanzadores de misiles aptos para realizar hasta 300.000 disparos sólo durante la primera hora de combates. Por este motivo, si Washington desea atacar, primero debería evacuar del Sur a decenas de miles de civiles estadounidenses.

Entablar negociaciones inmediatas y poner fin a las amenazas

No obstante, no hay indicios de que EE UU se esté preparando para alguna acción bélica en ninguna parte del mundo. El contraste entre las bravuconadas del presidente y la falta de preparativos militares sugiere que este, en realidad, quiere negociar con su par norcoreano. Por eso, el mismo viernes salió de una reunión con el Gabinete de seguridad nacional ofreciendo dialogar. Por su lado, el secretario de Estado Rex W. Tillerson reveló también el mismo día que el duro lenguaje del presidente era parte de una estrategia, para obligar a Norcorea a conversar.

Entre tanto, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, expresó su esperanza de que en Washington y en Pyongyang prevalezca el sentido común. "No aceptamos que Corea del Norte tenga status atómico", afirmó. Como lo explicó más adelante, hay dos tipos de potencias atómicas: las reconocidas por el Tratado de No Proliferación de 1968 (Rusia, Estados Unidos, China, Francia y Gran Bretaña), legítimas poseedoras de tales armas, y las nuevas potencias nucleares (Corea del Norte, India, Paquistán e Israel) que deben someterse a la normativa existente. Corea del Norte había firmado el Tratado de 1968, pero en 2002 lo abandonó. "Por eso –concluyó el ministro–, se atribuye el derecho a fabricar armas nucleares y lo hace”.

Para todo intérprete sensato está claro que, con su retórica belicista, Kim Jong-un busca mejorar su posición para futuras negociaciones de desarme y el levantamiento de las sanciones económicas. En cambio, no está todavía claro, si Donald Trump pretende, efectivamente, destruir al régimen norcoreano mediante un ataque preventivo, responder a las fanfarronadas norcoreanas con el mismo calibre y/o avisar por elevación a China y Rusia que toda negociación futura será muy dura. Finalmente, no hay que descartar que ambos líderes necesitan afirmarse internamente y, para ello, baten el tambor de guerra, aun con el riesgo de que un mínimo error de percepción en los respectivos estados mayores accione el botón nuclear y desate una catástrofe. 

Se dice que un buen diplomático piensa tres veces lo que va a decir … y después calla. En las relaciones internacionales la fanfarronería y las amenazas son signos de debilidad e indecisión. El débil prudente calla y espera su oportunidad; el poderoso sensato actúa sin hablar. En los próximos días, la paz mundial necesitará mucho silencio y sentido de la oportunidad. «

viernes, 11 de agosto de 2017

La retórica de Washington arriesga la paz mundial

Un troll en el salón oval

Estrella de su propio call center, Trump se aferra a Twitter en medio de una lucha interna por el poder. El eje Corea del Norte y la guerra de más de 140 caracteres.


El viernes por la mañana el presidente Donald Trump volvió a amenazar al gobierno de la República Democrática Popular de Corea con una represalia militar, si actúa “insensatamente”. La insistencia del mandatario en hacer declaraciones altisonantes por Twitter es cada vez más frecuentemente relativizada por las principales figuras de su gabinete, generando la sensación de que el habitante del Salón Oval de la Casa Blanca sufre de incontinencia dactilar. ¿O será una hábil táctica para sobrevivir al copamiento del poder por el “Estado profundo”? En todo caso, los efectos de estos vaivenes pueden tener un impacto real y peligroso.

Desde el punto de vista práctico, el mensaje presidencial no añade nada a la ya vigente alerta temprana de las fuerzas armadas norteamericanas en el Pacífico. Sin embargo, hilando más fino, se nota que ha moderado el tono respecto a mensajes anteriores de esta misma semana. Todavía el martes pasado -parafraseando a Harry Truman en agosto de 1945- Trump prometió responder a la amenaza norcoreana de atacar a EE.UU. con cohetes intercontinentales y ojivas nucleares con “un fuego y una furia que el mundo nunca ha visto”. El mismo miércoles Pionyang respondió que, en caso de ataque estadounidense o surcoreano, enviaría sus cohetes contra la base norteamericana de Guam, en pleno Océano Pacífico.
Los analistas difieren en su evaluación de la seriedad de las balandronadas de ambos presidentes. Mientras que los republicanos y muchos demócratas toman literalmente las palabras de Kim Jong-Um y aconsejan aumentar la presión militar, el New York Times y el Washington Post, igual que muchos europeos, ven en los exabruptos del joven líder norcoreano una calculada táctica para subir el precio de la negociación con Washington y Seúl. Los medios no acuerdan asimismo sobre el significado de las contradictorias manifestaciones de los funcionarios norteamericanos: en tanto unos ven en las apaciguantes declaraciones del Secretario de Defensa James Mattis o del Secretario de Estado Rex Tillerson solamente correcciones a los desboques del primer mandatario, otros toman las contradicciones entre Trump y sus funcionarios como el juego del “policía bueno y el policía malo”.

De hecho, del comienzo al fin de esta semana ha ido mejorando la consonancia interna de Washington. Las últimas expresiones del presidente, por ejemplo, están en línea con las modulaciones previas de Tillerson y Mattis, quienes entre martes y miércoles habían aclarado que su país solo respondería en el caso de que Corea del Norte pasara de las amenazas a los hechos.

Sin embargo, esta “corrección” del discurso presidencial indicaría públicamente que las declaraciones de Donald Trump no representan necesariamente la posición oficial de su gobierno, una realidad que la élite política norteamericana ya ha aceptado, pero que resulta difícil de trasmitir a otros países que no están acostumbrados a tratar a su propio líder como a un troll de redes sociales.

Desde que el presidente debió ceder poder a los militares y a la comunidad de inteligencia y aceptar que sus asesores y familiares sean marginados de las decisiones más importantes, los medios difunden la imagen de que el mandatario es “un anciano extraño que deambula frente a los micrófonos y vocifera de manera impredecible y sin consecuencias”, con lo cual, “para minimizar este caos”, pretenden que Trump no es realmente el presidente. Para contrarrestar esta impresión, el habitante del Salón Oval hace esfuerzos desesperados por demostrar que sigue manejando el timón del país. Para ello, entre otros medios, acude a declaraciones estentóreas que lo devuelvan al centro del escenario.
Los actores de esta lucha interna por el poder político en Washington deberían, empero, entender que sus juegos tácticos tienen efectos allende el océano. El joven Kim Jong-Um se balancea cada día entre la satisfacción de las acuciantes necesidades económicas de su población y el ansia de poder de sus generales. Si éstos se sintieran efectivamente amenazados por Washington o –lo que es lo mismo- tuvieran la impresión de que el Pentágono no reaccionaría a un primer ataque norcoreano, podrían subir la apuesta sin medir las consecuencias. Por el contrario, si su líder –atendiendo a la supervivencia de su pueblo- se mostrara concesivo, podrían acusarlo de debilidad y remplazarlo o, simplemente, eliminarlo.

China, Rusia y Japón se muestran preocupados por la escalada de bravuconadas. Por ejemplo, Beijing hizo saber el viernes a través de los medios que, si Corea del Norte ataca primero, mantendrá la neutralidad, pero que, si EE.UU. ataca a Norcorea, saldrá en su defensa y generalizará el conflicto. También los demás vecinos buscan la salida al callejón.

Ojalá se trate tan sólo de la pirotecnia verbal previa a serias negociaciones distensivas. De lo contrario sobre el mundo caerá algo más que 140 caracteres.

miércoles, 2 de agosto de 2017

En Levante se sienten los acuerdos Trump-Putin

La guerra de las sociedades impensadas

Del Líbano a Hizbulá y de Rusia a Estados Unidos, el mapa de la guerra en Medio Oriente parece trazar el contorno de nuevos acuerdos y estrategias globales.

No parecía feliz el joven príncipe heredero saudita Mohamed bin Salmán (31 años) en la foto que el domingo pasado lo mostró con Muqtada al Sadr, jefe político de los chiítas iraquíes. Después de once años el iraquí fue a negociar con el próximo rey la posguerra del Medio Oriente en nombre de la coalición chiíta que, con el apoyo de Rusia, ha vencido en Siria. El momento era doblemente oportuno: después de haber expulsado a los terroristas de la frontera sirio-libanesa y antes del referendo por la independencia del Kurdistán iraquí.

Unos 70 autobuses salieron el lunes 31 de Wadi Jmayed, en las alturas de Arsal (en la frontera nororiental de Líbano con Siria), con 9.000 milicianos del antiguo Frente Al Nusra y sus familias en dirección a Siria. Se van a reubicar en la provincia de Idleb (noroeste), controlada por los yihadistas. Esta retirada fue posible gracias a una tregua acordada entre los islamistas y el movimiento de resistencia libanés Hizbulá el jueves 27, después de seis días de intensa ofensiva de la milicia chiíta. Además serán evacuados combatientes del grupo Saraya Ajl al Sham, que pidieron ser trasladados a la zona de Al Qalamun sirio (en la central provincia de Homs).

El acuerdo fue firmado con la mediación del jefe de la Seguridad General del Líbano, el general Abas Ibrahim. Las tropas libanesas evitaron enfrentar directamente a los islamistas, aunque tendieron por el oeste de la montañosa y árida región un cinturón de hierro, para que los yihadistas no huyeran hacia el interior de Líbano, mientras Hizbulá los atacaba desde Siria.

La región de Arsal era hasta hace poco la zona con mayores tensiones en la frontera sirio-libanesa. Con la liberación de la misma y de la vecina región siria de Flita la zona limítrofe ha quedado casi libre de terroristas. Actualmente, el Ejército Libanés, armado por EE.UU. y Arabia Saudita, lleva a cabo negociaciones indirectas con el Estado Islámico (EI) en el vecino valle de la Bekaa, para que se retire hacia Siria. No obstante, la aviación libanesa bombardeó el lunes 31 a milicianos del EI que se desplazaban por la región.

El arreglo entre Hizbulá y el Ejército Libanés para liberar la frontera es producto de los acuerdos que Vladimir Putin y Donald Trump lograron durante sus reuniones en Hamburgo, a principios de junio pasado. Hasta ahora, Estados Unidos y sus aliados habían tratado de dividir los Estados de la región en republiquetas impotentes y rivales, pero ahora aceptan aliarse con la coalición liderada por Rusia contra los yihadistas. En la retórica Irán, Siria y Hizbulá siguen siendo enemigos de Arabia Saudita y sus socios, pero en la práctica se han convertido en socios, aunque no aliados.

En Medio Oriente Donald Trump ha logrado con ayuda de su consejero de seguridad nacional, el general H.R. McMaster, y de su director de la CIA, Mike Pompeo, poner fin a los programas secretos de ayuda a los yihadistas.

La ofensiva que el Ejército Árabe Sirio emprendió en Arsal junto con Hizbulá y en coordinación con el Ejército Libanés es el primer resultado visible del acuerdo ruso-norteamericano. Por su parte, aunque el primer ministro libanés Saad Hariri critica la participación de Hizbulá en esa ofensiva, a pedido de Arabia Saudita autorizó al Ejército Libanés a participar por primera vez en la operación junto con los chiítas.

La progresiva expulsión de los yihadistas de la mayor parte del territorio sirio, empero, prepara el terreno para una nueva confrontación: apoyados por EE.UU. e Israel, en el norte de Siria e Irak los kurdos han aprovechado la guerra contra el islamismo para armarse y expandir su área de influencia. Turquía cuestiona el apoyo que Washington da a los milicianos kurdos en el norte de Siria, porque los identifica con los guerrilleros del Partido de los Trabajadores que desde hace 30 años combaten en Turquía por la independencia de Kurdistán. En Irak después de la liberación de Mosul el presidente de la región autónoma kurda, Mazud Barzani, ha convocado para el 25 de setiembre próximo a un referendo independentista que Bagdad, Damasco, Teherán y Ankara rechazan. Aprovechando las múltiples crisis (con Catar y en Yemen) en que se ha metido el heredero del trono saudita, Muqtada Sadr ha viajado, entonces, a Riad para ofrecerle buena vecindad a cambio de su oposición al referendo kurdo. A Mohamed bin Salmán no le queda otra, aun al precio de dejar solo a su aliado Benjamin Netanjahu.

domingo, 23 de julio de 2017

La derrota del Estado Islámico prologa una nueva lucha

En Medio Oriente el después de la guerra es un antes de la guerra
Turquía reveló que en las bases norteamericanas en Siria se entrenan las milicias kurdas. La resolución de la crisis de Catar con sus vecinos árabes y la alianza de Israel con Arabia Saudita preanuncian conflictos.
por Eduardo J. Vior
Tiempo Argentino
23 de julio de 2017 
 


 
No fue casualidad que la agencia estatal turca de noticias Anadolu publicara el miércoles 18 un mapa del Kurdistán sirio con las bases militares estadounidenses donde se adiestra a las milicias kurdas que están derrotando al Estado Islámico (EI). En por lo menos dos de ellas también están estacionados 75 efectivos franceses. El artículo reveló, además, los tipos y números del personal, las armas y los vehículos.
Casi en simultáneo, el presidente Donald Trump canceló el programa de la CIA para armar y entrenar a grupos rebeldes en Siria. La medida –largamente reclamada por Rusia– es una concesión mayor a Vladimir Putin y reduce la influencia norteamericana en el país después de que el EI sea derrotado. "En Siria venció Putin", declaró un directivo de la agencia de inteligencia al The Washington Post. Ambos hechos forman parte de los realineamientos que se están produciendo en todo Levante luego de las reuniones que Trump y Putin mantuvieron en Hamburgo el pasado 7 de junio durante el G20.
Con la publicación, Turquía mostró el apoyo militar que Washington y París están dando al Partido de la Unión Democrática del Kurdistán (PYD) al que Ankara considera una prolongación del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que desde hace 30 años lleva una sangrienta guerra por la independencia de Kurdistán con el Estado turco.
El "desliz" turco se produjo al mismo tiempo que fuentes kurdas difundían fotos de un largo convoy motorizado estadounidense que entraba a Siria desde Irak con la intención –según observadores locales– de perpetuar la presencia estadounidense en el norte de Siria después de la próxima caída de Rakka, la "capital" del Estado Islámico.
Con su jugada, Turquía buscaría imponer al Kremlin y a la Casa Blanca su presencia en el norte de Siria, mientras que ambas superpotencias se estcionan en tres zonas desmilitarizadas del suroeste y sur del país y EE UU parece tener el visto bueno ruso para quedarse en el noreste.
No se sabe qué decidieron Putin y Trump durante sus conversaciones en Alemania, pero sus efectos se están viendo: la pacificación conjunta del sur de Siria coincide con el comienzo de solución para la crisis entre Catar y sus vecinos de la Península Arábiga. Efectivamente, la decisión de los cuatro países que desde hace un mes bloquean al pequeño emirato (Arabia Saudita, Baréin, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos) -al que acusan de apoyar internacionalmente a los Hermanos Musulmanes- de reducir sus trece demandas originales a seis, es resultado de la mediación de EE UU que quiere a sus aliados unidos, pero dejando de financiar el terrorismo islámico.
El gobierno turco de Recep Erdoğan ha salido victorioso de la crisis. Desde el inicio sostuvo a su aliado catarí y hasta aumentó el contingente turco allí, se acercó a Irán y ambos aprovisionaron al sitiado.
En alianza con Israel, por el contrario, la monarquía saudita (enfrascada en una conflictiva transición del Rey Salmán a su hijo Mohamed bin Salman) decretó el bloqueo de Catar, después de que durante su visita a Riad en mayo, Trump condenara públicamente a la Hermandad Musulmana. Los sauditas creyeron que su pequeño vecino era pan comido, pero se equivocaron. Kuwait y Omán no se sumaron al bloqueo, Irán afianzó su vínculo con Catar y Turquía se inmiscuyó en el Golfo. Rusia, en tanto, aumentó su rol mediador. Los sauditas y su aliado Benjamin Netanyahu han salido derrotados de la crisis. Al rechazar el plan ruso-norteamericano para Siria, además, el líder israelí se encontró con que los rusos se estacionaron al pie de las alturas ocupadas del Golán.
La crisis en torno a Catar profundizó la división de Levante entre dos coaliciones enfrentadas que Rusia y Estados Unidos intentan controlar. Para recuperar la iniciativa, es probable que Tel Aviv apoye a los kurdos contra Siria, Irak y Turquía. Por eso la publicación del mapa debe entenderse como una seria advertencia de Erdoğan. El cercano fin de la guerra preanuncia el avance confluyente de Ankara y Damasco sobre los kurdos. En Levante, el después de la guerra es antes de la guerra. «
Berlín y Ankara apuestan alto
Después del fallido golpe de Estado en Turquía en julio de 2016 y a medida que la guerra en Siria se acerca a su fin, las relaciones entre la Unión Europea (UE) y el gobierno de Recep T. Erdoğan han empeorado aceleradamente. En Turquía hay diez alemanes detenidos por motivos políticos y los dirigentes de ambos lados han cruzado duros epítetos. El valor estratégico que Turquía tenía durante el bipolarismo de Obama y la guerra en Siria desapareció por las buenas relaciones entre Alemania, Rusia y China y por el actual realineamiento en Levante, pero en Turquía sobreviven todavía tres millones de refugiados que podrían inundar Europa, si la UE cierra definitivamente las negociaciones para la admisión del país en la Unión. Ambas partes tienen a la vez intereses divergentes y convergentes que se balancearán la próxima semana, cuando en Bruselas se reúnan representantes de Turquía y de la UE donde mantendrán una reunión para discutir las relaciones bilaterales. Ese día se sabrá cuánto cuesta un compromiso.