viernes, 20 de abril de 2018

La prolongación del conflicto sirio nos involucra

Después de la guerra es antes de la guerra

En Siria se juega no sólo la suerte de Medio Oriente sino la de la competencia entre EE.UU. y Rusia y la posibilidad de que Gran Bretaña y Francia vuelvan a primera “A”
por Eduardo J. Vior
Infobaires24
19 de abril de 2018
Eduardo J. Vior
Después del bombardeo aliado del sábado pasado la guerra que azota a Siria desde hace siete años se reanudó con toda su virulencia. Es que las potencias occidentales y sus aliados en la región no pueden admitir que el gobierno de Baschar al Assad recupere el control sobre la totalidad del territorio. Para ello ya están pensando cómo mantener un contingente en el noreste del país.

Después de tres días de espera, finalmente, el martes por la mañana los investigadores de la Organización Internacional para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) pudieron entrar en las áreas de la ciudad de Duma (al este de Damasco) afectadas el sábado 7 por un ataque con armas químicas. En el atentado murieron más de 40 civiles. Las potencias occidentales inmediatamente acusaron al gobierno de Baschar al Assad por la autoría del mismo, justificando así el bombardeo con cohetes del sábado 14.

Los inspectores habían llegado a Damasco el día del bombardeo, pero no pudieron ser transportados a la región afectada por la subsistencia en la misma de actividad terrorista. Así, al menos, lo informó la agencia estatal de noticias SANA. Este retraso fue aprovechado por franceses y norteamericanos quienes acusaron a los expertos militares rusos de haber limpiado todas las pruebas de la autoría siria.

Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron concurrió el martes al Parlamento Europeo en Estrasburgo donde defendió ardorosamente el bombardeo del sábado. Sin embargo, admitió que se había tratado más de una decisión política que económica. “Han intervenido tres países –dijo el mandatario- y permítanme serles franco: lo hemos hecho sobre todo por el honor de la comunidad internacional. Estos ataques no resuelven nada, añadió, pero creo que son muy importantes”.

En tanto, desde el Ministerio ruso de Relaciones Exteriores han instado a los países que el sábado bombardearon Siria a no interferir en la investigación del supuesto incidente químico en Duma. Poco antes su par francés había asegurado que Rusia y Siria están impidiendo la investigación de la OPAQ en Duma.

Horas más tarde, la portavoz de la cancillería rusa, Maria Zajárova, respondió en cuatro puntos al ataque francés: 1) “Fue Rusia la que apoyó con más energía la realización de una investigación de la OPAQ lo más pronto posible”, señaló Zajárova. 2) “Aun no siendo organizadora del viaje, Rusia ofreció toda la ayuda necesaria y los inspectores ya están en Duma”, agregó. 3) “El acceso de los inspectores fue obstaculizado por la permanencia de milicianos en Duma y la ONU quería tener más seguridad”, siguió. 4) “No queda claro, por qué el Ministerio de Exteriores de Francia habla en nombre de la OPAQ y de los inspectores. Si éstos tuvieran problemas, lo habrían manifestado ellos mismos”, terminó.

Entre tanto, según la agencia oficial SANA, el mismo martes se firmó en la localidad de Dumeir un nuevo acuerdo para la evacuación de combatientes del Yaish al Islam (Ejército del Islam). El acuerdo consiste en la salida de cerca de 1000 combatientes de Dumeir, situada en la región de Qalamun, a unos 50 kilómetros al noreste de la capital siria. Este tipo de acuerdo, llamado de “reconciliación”, permite el mantenimiento de los rebeldes en el lugar mediante un alto al fuego. A cambio, las autoridades autorizan la entrada de ayuda y mercancías. No obstante, los milicianos de Yaish al Islam deberán trasladarse a Jarablos, un territorio rebelde al noreste de Alepo.

Se prepara la nueva guerra

Al mismo tiempo que el Ejército Árabe Sirio (EAS) recupera el control sobre el centro y sur del país, EE.UU. y Rusia se preparan para una batalla mayor entre las fuerzas que respectivamente protegen en el este de Siria. De acuerdo al diario libanés Al-Masdar News, el EAS está concentrando grandes contingentes en la ribera occidental del Éufrates, al este de Deir Ezzor, donde ingenieros militares rusos recientemente construyeron un puente. Si las tropas lo cruzan, estarán muy cerca del yacimiento petrolífero de Al-‘Umar, el mayor de la región.

Sin dudas, las milicias árabes sostenidas por Estados Unidos resistirán, lo que obligará a éstos últimos a intervenir. El presidente Donald Trump ha vuelto a anunciar que “pronto” comenzará a retirar de Siria a los 2000 efectivos norteamericanos distribuidos entre el noreste, el este y el sur del país. Para evitar, empero, que los territorios que ahora ocupa caigan en manos gubernamentales o iraníes, sus funcionarios están negociando la organización de una fuerza árabe multinacional que intervenga en Siria contra el gobierno de Assad. El ministro de Relaciones Exteriores saudita, Adel al-Jubeir, confirmó el dato el martes y agregó que su reino ha ofrecido enviar fuerzas del bloque de países sunitas organizado por Saudiarabia.

El propio John Bolton, Consejero Nacional de Seguridad de Trump, llamó hace pocos días a Abbas Kamel, jefe de la inteligencia egipcia, para preguntar si El Cairo estaría dispuesto a colaborar con la empresa, pero sólo recibió evasivas. Egipto ya está enfrascado en una lucha sin fin contra el EI en la península de Sinaí y tiene grandes efectivos comprometidos en el control de la frontera libia, que desde el asesinato de Gadafi está fracturada entre múltiples bandas y clanes en guerra permanente.

Una alternativa que se baraja es que la contratista privada Blackwater se haga cargo, pero el dueño de ésta, Erik Prince, no quiere meterse en Siria sin el apoyo de Trump.

Si EE.UU. y sus aliados no logran hallar pronto un testaferro que se haga cargo de las milicias árabes y kurdas que ellos prohijaron en el noreste y este de Siria y el EAS, apoyado por Rusia, sigue su avance, los occidentales pronto se verán confrontados con los rusos. Éstos son sumamente prudentes y tratarán de evitar el choque, pero no detendrán a sus aliados sirios e iraníes. En ese caso, Trump nuevamente será presionado por el Pentágono, Gran Bretaña y Francia “por una cuestión de honor”. Si cede, se meterá en una guerra sin fin. Si resiste y retira las tropas, será muy atacado en casa.

De la suerte de Siria dependen el control sobre la producción y transporte de los hidrocarburos de Medio Oriente, el trazado final de la Ruta de la Seda que está construyendo China y el diseño de las respectivas áreas de influencia rusa y norteamericana en el Medio Oriente ampliado. Finalmente, esta guerra decidirá también si Gran Bretaña y Francia retornan a la primera “A” aprovechando la decadencia estadounidense. Por el dominio que el Reino Unido, Francia e Israel tienen actualmente sobre nuestro país y el Atlántico Sur, este último punto nos atañe directamente. Estamos más comprometidos con la guerra del Medio Oriente de lo que pensamos.

domingo, 15 de abril de 2018

El Pentágono, May y Macron arrastran a Trump a la guerra

Cien cohetes para llevar el conflicto en Siria a una guerra permanente
Una coalición liderada por EE.UU. lanzó un bombardeo un día antes de la llegada de los expertos que deben determinar si se produjo un ataque con armas químicas y quién lo provocó. La publicitada participación de Gran Bretaña y Francia en la agresión realizada por fuera de la ONU ubica de nuevo a los ex imperios coloniales en los territorios del Medio Oriente
por Eduardo J. Vior
Tiempo Argentino
15 de abril de 2018
Finalmente, Donald Trump no pudo evitar regalar a los militares propios, británicos y franceses un justificativo para la guerra permanente. En la noche argentina del viernes EE UU, el Reino Unido y Francia lanzaron 103 cohetes contra Siria en respuesta al supuesto ataque químico llevado a cabo la semana pasada en la ciudad de Duma. No afectaron ningún objetivo militar, pero impidieron próximos diálogos de paz sobre Medio Oriente. Quizás era el objetivo ambicionado, para legitimar el regreso de las potencias coloniales británica y francesa a la política mundial.

El viernes por la noche el presidente estadounidense justificó su decisión de atacar el territorio sirio aclarando, empero, que "los EE UU no buscan una presencia permanente en Siria", y limitando eventuales expectativas: "Los Estados Unidos serán un aliado y amigo, pero el destino de la región está en las manos de sus propios pueblos". Y el sábado usó su cuenta de Twitter para declarar: "No podía haber tenido un mejor resultado. ¡Misión cumplida!", usando las mismas palabras elegidas en 2003 por George W. Bush, tras la invasión a Irak.

Por el contrario, el sábado la primera ministra británica Theresa May se amparó en la ley humanitaria para fundamentar los bombardeos.

Por su parte, el presidente ruso Vladimir Putin declaró que "la escalada actual tiene un impacto devastador en todo el sistema de relaciones internacionales. La historia ya ha depositado en Washington una pesada responsabilidad por las masacres de Yugoslavia, Irak y Libia".

En la mañana del sábado se reunió el Consejo de Seguridad de la ONU, pero con ocho votos y cuatro abstenciones rechazó la moción condenatoria presentada por Rusia y apoyada por China y Bolivia. El borrador de la resolución consideraba que el ataque representa una violación del derecho internacional y de la Carta de Naciones Unidas, y pedía a las tres naciones que eviten en el futuro el uso de la fuerza contra el gobierno de Bashar al-Assad. A cambio, la representante de EE UU, Nikki Haley, lanzó una agresiva advertencia: "Estamos preparados para mantener la presión si el régimen sirio es tan estúpido como para poner a prueba nuestra voluntad". Y fue aún más lejos al advertir que "si el régimen sirio usa gases venenosos nuevamente, EE UU está cargado y engatillado".

Según el gobierno sirio, en tanto, con el bombardeo se buscó impedir el trabajo de los expertos de la Organización Internacional para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) que, a pesar del riesgo, ayer comenzaron sus investigaciones en Duma para determinar si el 7 de abril efectivamente se usó gas clorín en un ataque contra civiles y quién lo utilizó. Ya el viernes, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, se había mostrado convencido de que el ataque fue "una nueva puesta en escena" y el vocero de las fuerzas armadas rusas, Igor Konachenkov, fue aun más lejos y denunció directamente al Reino Unido como autor del mismo.

En tanto, el presidente de Siria Bashar al-Assad pidió el sábado "que las potencias occidentales que apoyan al terrorismo reconozcan que han perdido el control (sobre la situación en Siria)". 

De acuerdo al jefe de operaciones conjuntas en el estado mayor ruso, Serguéi Rudskói, 103 cohetes fueron lanzados hacia el país árabe, pero "71 de ellos fueron interceptados". "Ningún proyectil entró en la zona de responsabilidad de Rusia", indicó el militar en rueda de prensa en Moscú, por lo que "nuestros sistemas antiaéreos no fueron utilizados". 

En el ataque participaron buques y aviones norteamericanos junto con las fuerzas aéreas británicas y francesas. Fueron afectados un objetivo en Damasco y dos en la provincia central de Homs. Según el jefe ruso, fueron bombardeados depósitos abandonados hace tiempo y algunos de esos puntos resultaron parcialmente destruidos, pero "no había personas ni equipo en ellos", aseguró. "La OPAQ ya constató que no hay instalaciones de producción de armas químicas en Siria", acotó Rudskói. Si las hubiera habido, los gobiernos occidentales habrían incurrido en complicidad por no haberlas denunciado antes.

En la acción se dispararon el doble de proyectiles de los que se usaron en una similar hace un año y se atacaron tres objetivos en lugar de uno, pero Trump se preocupó por no afectar unidades rusas o iraníes. 

A falta de evidencias objetivas, todo indicaría que el sábado 7 en Guta hubo un atentado "de falsa bandera" para opacar el triunfo del ejército sirio y justificar una intervención occidental, arrastrar a Irán a un conflicto frontal y contener a Rusia y Turquía. No casualmente el supuesto ataque con armas químicas se produjo poco antes de que el Ejército del Islam terminara de evacuar la ciudad con un salvoconducto ruso.  Trump trató de limitar la acción para mantener el diálogo con Putin, pero ahora el líder ruso está compelido a responder. No es de extrañar, entonces, que se intensifiquen los ataques gubernamentales contra los islamistas en la norteña provincia de Idlib, que avance la liberación de los territorios al este del Éufrates bajo ocupación norteamericana y que Hezbolá tenga vía libre para responder a las provocaciones israelíes. Barack Obama quería imponer el imperio universal de EE UU y fracasó. Donald Trump, por el contrario, es un nacionalista realista que quiere salvar lo que queda del imperio, pero quedó igualmente entrampado en Siria. Si retrocede ante Rusia, pierde. Si avanza, se enfrasca en una interminable guerra regional a lo George Bush. Este sábado ya cometió el peor de sus errores al dar patente de guerra a los viejos imperios coloniales. Gran Bretaña y Francia sólo pueden arrastrar a EE UU a horrendas aventuras sin responsabilidad ni capacidad para afrontar las consecuencias. La debilidad del presidente norteamericano agrava el desorden mundial. 

Preocupación del Papa
El Papa Francisco se mostró "preocupado por Siria", en una conversación que tuvo ayer con el patriarca ortodoxo de Moscú, Cirilo, en la que ambos religiosos hablaron de "frenar la guerra" en el país asiático.

"Tuvimos una conversación con el Papa Francisco en la que compartimos las mismas preocupaciones por la situación en Siria", aseguró Cirilo en diálogo con la agencia rusa Tass. Luego el vocero papal Greg Burke confirmó la llamada.

"Fue un diálogo significativo por la paz. Hablamos también de cómo los cristianos deberían influenciar el curso de los eventos con el fin de hacer cesar la violencia, frenar la guerra, evitando todavía más víctimas", reveló el líder de la más grande de las Iglesias ortodoxas del mundo.

"Lo hicimos porque los cristianos no pueden estar a un lado, limitándose sólo a mirar lo que está pasando en Siria", aseguró el principal líder religioso de Rusia y aliado de Vladimir Putin.

Francisco y Cirilo se encontraron en febrero de 2016 en Cuba, en una reunión que marcó el fin a casi 1000 años de distanciamiento entre la Iglesia católica y la principal Iglesia de Rusia.

Con Kiril al frente, el Patriarcado de Moscú y toda Rusia suman unos 120 de los 200 millones de creyentes ortodoxos. «

jueves, 12 de abril de 2018

Los imperios antiguos empujan a EE.UU. al choque

Se perfila el mapa de la nueva guerra

En su tercera fase la guerra en Siria se internacionaliza y expande, abarcando el Golfo Pérsico, mientras las potencias occidentales se reparten Brasil
por Eduardo J. Vior
Infobaires24
12 de abril de 2018
Eduardo J. Vior
Cuando la expulsión de los últimos terroristas de Guta Oriental parecía anunciar el fin de la guerra en Siria, un supuesto ataque con gas contra civiles en dicha región sirve de pretexto, para que EE.UU., Gran Bretaña y Francia preparen, con apoyo israelí, un masivo bombardeo del país. En tanto, la inauguración de la base naval británica en Baréin y el puerto chino en Gwadar, Paquistán, amplían enormemente el teatro de operaciones de Medio Oriente. Para asegurarse la retaguardia, las potencias occidentales ya han ocupado en los últimos tres años el Atlántico Sur y están desguazando Brasil, pero su poder no es tan seguro como suponen.

En Siria comienza el capítulo 3

El miércoles 11 por la mañana el presidente Donald Trump anunció por Twitter que pronto “caerán sobre Siria nuevos cohetes hermosos e inteligentes”. Ésta fue la primera reacción pública del mandatario a la versión de que el sábado pasado 70 civiles habrían sido hallado muertos con gas clorín en Duma, Guta Oriental, pocos kilómetros al este de Damasco.
Mientras que la Media Luna Roja (el equivalente de la Cruz Roja) y los gobiernos de Siria y Rusia niegan el atentado, sólo los llamados Cascos Blancos (una organización asistencial ligada a la oposición siria) confirmaron el ataque. Sin prueba objetiva alguna, los líderes occidentales –ante todo Emmanuel Macron- se apresuraron a inculpar al gobierno sirio. La exigencia rusa de una investigación independiente fue desoída.
Respondiendo a Trump, Maria Zakharova, vocera del ministerio ruso de Relaciones Exteriores, posteó en Facebook que “los cohetes inteligentes deberían ser disparados contra los terroristas y no contra el gobierno legítimo que ha estado combatiendo al terrorismo en su territorio durante años”. Advirtió también que un bombardeo con cohetes podría destruir la evidencia necesaria, para determinar si en el ataque se usaron armas químicas. Al advertir que cualquier ataque contra Siria sería respondido, Rusia descolocó a los estrategas del Pentágono. Su hesitación hace crecer las dudas sobre la veracidad de sus afirmaciones y la tardanza en responder debilita al gobierno norteamericano.
Hasta la semana pasada el presidente era partidario de que EE.UU. se retire pronto de Siria. Sin embargo, la presión conjunta del secretario de Defensa Jim Mattis, del presidente francés Emmanuel Macron, del Emir de Catar Tamim bin Hamad Al-Thani y de la primera ministra británica Theresa May parece haberlo arrastrado a profundizar y extender la intervención occidental en Medio Oriente.
Si EE.UU. en Siria sólo ataca un objetivo, no hará mella en la conducta de sus enemigos. Si, en cambio, ataca un alto número de blancos (como se prevé), la reacción de sus adversarios puede afectar a las fuerzas norteamericanas, europeas e israelíes en Oriente Medio, el Mediterráneo Oriental y el Golfo Pérsico. Por su parte, el presidente ruso Vladimir Putin, apuesta alto, al confrontar a Trump con el riesgo de una guerra regional en la que no es seguro que Rusia pueda vencer, pero es su única chance para  obligarlo a negociar. Esta batalla definirá el curso de la gran guerra de Medio Oriente y el balance de poder mundial.

Nostalgias del Empire

La inauguración el pasado miércoles 4 de una base naval permanente en Baréin (Golfo Pérsico) muestra que la monarquía británica quiere refundar su poder mundial con la ayuda de los capitales de las ex colonias. A cambio les ofrece lo que más sabe hacer: la guerra.
En el acto realizado en Manama estuvieron presentes el príncipe Salman Bin Jamad Al Jalifa y Andrew, Duque de York. La Base de Apoyo Naval (NSF, por su sigla en inglés) puede alojar alrededor de 500 efectivos de la Marina y es la primera instalación militar permanente del Reino Unido al este del Canal de Suez desde 1971. También las fuerzas especiales usarán la base para sus acciones en el Medio Oriente ampliado y Afganistán.
La construcción del puesto fue posible, porque el gobierno bareiní pagó 31 de los 40 millones de libras esterlinas (56 millones de dólares) que costó la obra. Londres decidió construir la base en parte, porque EE.UU. estaba desplazando sus principales operaciones hacia el área del Asia-Pacífico, pero también, porque la crisis de la unidad europea –aún antes del Brexit- aconsejaba a la Corona apoyar su poder en el área atlántica y africana. Con bases navales en Ascensión, Santa Helena, Gough, Tristan da Cunha, Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, el Atlántico Sur está firmemente en manos británicas. En alianza con Holanda, Francia, Israel y Chile tiene, además, el control de Argentina, mientras que los golpes de estado de 2016/18 en Brasil y 2018 en Suráfrica eliminaron la competencia de potencias emergentes. Por otra parte, la fuerte presencia rusa en Siria ha hecho muy inseguro el Mediterráneo Oriental. Asegurar la línea de abastecimiento petrolero desde el Golfo Pérsico e intervenir en el Medio Oriente es, en la visión de la Casa de Windsor, la única alternativa para superar a Alemania y Rusia e imponer a China sus condiciones.

Perspectivas internacionales del golpe de estado en Brasil

La exitosa batalla defensiva que Lula da Silva libró el pasado fin de semana opacó el desguace del Estado brasileño que las potencias occidentales están realizando desde 2016.
Muchos analistas ven el enorme paquete de privatizaciones que el gobierno golpista de Michel Temer intenta imponer desde el pasado agosto como la continuidad de las reformas neoliberales de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002). Sin embargo, sus alcances son menores, por un lado, y sus efectos mayores, por el otro.
En agosto de 2017 el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, presentó un plan de 57 privatizaciones que incluía Petrobras, Eletrobras, Embraer, otras empresas públicas, la Casa de la Moneda y la Caixa Econômica Federal. Sin embargo, hasta el momento sólo pudo entregar a empresas extranjeras cuatro grandes represas hidroeléctricas y grandes áreas del presal, los yacimientos submarinos frente a la costa de São Paulo y Rio de Janeiro.
Después de que Meirelles renunciara la semana pasada para hacer campaña presidencial en la línea del presidente, su sucesor, Eduardo Guardia, destacó la prioridad de la privatización de Eletrobras, la gigantesca transportadora estatal de energía, y el presidente designó este domingo 8 a Wellington Moreira Franco, hasta entonces secretario de la Presidencia, como ministro de Minas y Energía. Con un valor de mercado cercano a los 9500 millones de dólares y una participación estatal del 80%, Eletrobras afronta fuertes deudas, dificultades operativas y una capacidad insuficiente para invertir. Además fue involucrada en escándalos de corrupción que bajaron aún más su valor de mercado. Sin embargo, su carácter estatal es la garantía de abastecimiento de energía accesible para grandes regiones del país. Por eso la batalla en torno a su eventual privatización es un combate mayor.
Otra lucha épica se libra en torno a la posible fusión de Embraer con la norteamericana Boeing. Tercera fabricante de aviones del mundo, la empresa (en la que el Estado aún tiene una acción de oro) es un bocado codiciado por europeos y norteamericanos. Aunque hasta hace poco promovía la operación, ante la fuerte oposición sindical su presidente, Paulo Cesar de Souza, aseguró el martes 10 que la posible fusión no es “una asociación vital” y no descartó la posibilidad de “considerar otras cosas interesantes”.
Los frenos y obstáculos puestos al programa de privatizaciones no compensan, empero, la enorme pérdida de soberanía que Brasil sufrió al entregar en octubre pasado grandes áreas del presal. Seis de los ocho bloques licitados fueron entregados a precio vil a empresas europeas, norteamericanas y chinas. Entre las 16 habilitadas estuvieron algunos de los gigantes del petróleo mundial. Por ejemplo, el campo de Norte de Carcará, en la cuenca de Santos, fue entregado a ExxonMobil (Estados Unidos), Statoil (noruega) y Petrogal (portuguesa). El campo Sur de Gato do Mato, también en la cuenca de Santos, en tanto, quedó en manos de la angloholandesa Shell y de la francesa Total. Sólo em Sapinhoá Petrobras retuvo el 45% de participación, complementada con 30% de Shell y 25% de Repsol Sinopec (España-China).
La destrucción de Petrobras anula sus históricas operaciones en Nigeria y Angola y deja el control de los hidrocarburos del Atlántico Sur en manos europeas y norteamericanas. Además, debilita enormemente la capacidad de negociación internacional de Brasil y su capacidad de liderazgo regional.

La reanudación de la guerra del Medio Oriente ampliado está motivada por la desesperación de las fuerzas atlantistas ante el predominio ruso en la región, pero la simultánea inauguración de la base naval británica en Baréin y del puerto chino en Gwadar, Paquistán, amplía sustancialmente el teatro de operaciones. El desguace del Estado brasileño y el reciente golpe de estado en Suráfrica dan a los británicos la sensación de controlar el Atlántico Sur sin rivales, pero el enorme desarrollo reciente de las flotas rusa y china y la extensión de las líneas de abastecimiento en torno a África indican que la marina insular no debería estar tan tranquila. Estamos más cerca del Golfo Pérsico de lo que se piensa.

jueves, 5 de abril de 2018

El Pentágono ataca la Ruta de la Seda

Siria sigue siendo el nudo del mundo

El plan norteamericano para dividir Siria y Oriente Medio, la campaña anglofrancesa contra Rusia y el conflicto comercial con China se dirigen a frenar el Camino de la Seda.
por Eduardo J. Vior
Infobaires24
5 de abril de 2018
Eduardo J. Vior
Desde 2016 el nacionalismo trumpista desafió la hegemonía globalista. El presidente sigue una estrategia de retirada y consolidación del poder. El establishment, por el contrario, lo cerca, para retomar la iniciativa mundial. El presidente cedió en muchos campos, pero sigue buscando acordar con Moscú y Beijing la delimitación de áreas de influencia. Sus enemigos, en cambio, quieren dividir Rusia y aislar a China. Ambos bandos coinciden en contener a Beijing, pero mientras que el presidente quiere llegar a negociaciones, sus competidores quieren hacer fracasar la Ruta de la Seda. Para ello, tratan de prolongar y extender la guerra en Oriente Medio, debilitar a Rusia y dificultar los vínculos entre Alemania y China.

Prolongar y extender la guerra de Siria

Después de una cumbre tripartita en Ankara el miércoles pasado, los presidentes de Turquía, Rusia e Irán manifestaron en una declaración conjunta su apoyo a la unidad nacional de Siria y su oposición al terrorismo. Asimismo se comprometieron a “apoyar los resultados del Congreso [del pueblo sirio, reunido en la capital kazaka Astaná], en particular el acuerdo para formar un Comité Constitucional apoyado por el Secretario General de la ONU y la comunidad internacional”.
Con la declaración conjunta los tres jefes de Estado rechazan la formación de un Estado kurdo independiente y abogan por la retirada de Siria de todas aquellas tropas extranjeras que no hayan sido convocadas por el gobierno de Bashar al Assad. Erdogan concede que el presidente sirio siga en el mando, por lo menos hasta que termine el proceso constitucional, a cambio de que sus interlocutores le permitan combatir la insurgencia kurda al mismo nivel que la del Estado Islámico (EI).
Entre tanto, luego de haber manifestado el fin de semana que pronto retiraría las tropas estadounidenses de Siria, el martes Donald Trump debió retroceder una vez más ante la presión del secretario de Defensa James Mattis y aceptar que EE.UU. mantenga sus 20 bases en el país árabe “por un tiempo más”.
Según la politóloga iraní residente en Beirut Nazanín Armanian (http://blogs.publico.es/puntoyseguido/4790/sirialeaks-revela-el-plan-de-6-puntos-de-eeuu-para-romper-siria/), EE.UU. y sus aliados tienen un plan para dividir Siria y redistribuir las zonas de influencia en Oriente Medio. La escritora revela este “plan de seis puntos” basándose en un telegrama diplomático confidencial que fue filtrado a un diario libanés. De acuerdo a este documento, Washington y sus aliados (Reino Unido, Francia, Jordania y Arabia Saudita) quieren “evitar una solución política” para la nación árabe prolongando la guerra y asegurando su ocupación militar al este del Éufrates, para así poder “repartir las zonas de influencia en Siria y todo Oriente Medio”. “Lo que está sucediendo en Siria es una guerra semimundial para un reparto nuevo de las zonas de influencia”, denuncia la escritora.

La mentira de Theresa May tiene patas cortas

Mientras las acusaciones británicas contra Rusia por su supuesta autoría del atentado con un arma química contra el ex doble agente ruso Serguei Skripal y su hija (el 4 de marzo pasado) se desinflan cada día más y sus aliados buscan salir del atolladero en que los metió Theresa May, Rusia está llevando el caso a todas las instancias diplomáticas y exige ser incluida en las investigaciones.
Entre tanto, el secretario del Foreign Office, el cómico Boris Johnson, va a tener que dar explicaciones públicas, tras haber demostrado la embajada rusa en Londres que el 20 de marzo su ministerio borró un tuit en el que acusaba la responsabilidad rusa. La revelación del borrón puso al gobierno británico en nuevos apuros, luego de que el martes pasado las autoridades del laboratorio real de armas químicas en Porton Down declararon que ellos habían establecido que el arma utilizada era la denominada “Novichok” (cosa nueva), pero que no habían detectado el origen de la misma.
El escándalo por el presunto ataque ruso se está convirtiendo rápidamente en otro por la evidencia de la provocación anglofrancesa.
Es que se comprobó que expertos galos se sumaron a la investigación británica sin notificación a la Oficina Internacional para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW, por su sigla en inglés). Sendas listas de preguntas aclaratorias presentadas por las embajadas rusas en Londres y París siguen todavía sin respuesta.
A esta altura del conflicto los aliados del Reino Unido no saben cómo librarse de un papelón que ha costado la peor crisis diplomática internacional desde el fin de la Guerra Fría. Como señala en un comentario oficioso Karin Bensch, la enviada de la TV estatal alemana ARD en Bruselas, la primera ministra británica Theresa May aprovechó el caso Skripal, para mejorar su imagen, alicaída por el avance del Brexit, mostrar autoridad y obligar a la UE a apoyarla. La provocación –añade este analista- debía también servir para justificar la intervención anglofrancesa en Siria y deslegitimar la participación de Alemania en el Camino de la Seda, pero está volviendo hacia sus autores como un búmerang.

La guerra comercial EE.UU.-China afecta a Alemania

El jueves pasado volvió una cierta calma a los mercados y bolsas internacionales, después de que representantes de Estados Unidos y de China insinuaron la posibilidad de negociar sobre su intercambio comercial.
Como reacción ante la publicación el martes pasado de una lista norteamericana con 1300 bienes importados desde China que en los próximos meses podrían ser castigados con subas de aranceles, la República Popular amenazó el miércoles con aplicar a las importaciones de soja, aviones, autos y otros productos tasas del 25%. Se trataría en total de 106 productos por un total de 50 mil millones de dólares que se sumarían a los 128 productos que ya pagan mayores aranceles desde principios de esta semana.
Con el anuncio chino se agudizó la tensión comercial entre ambas potencias y los mercados y bolsas del mundo reaccionaron con fuertes bajas que sólo fueron compensadas el jueves. Sin embargo, los principales afectados por la guerra comercial son empresas europeas y, entre ellas, especialmente algunas alemanas. Sobre todo la amenaza china de aumentar los aranceles de importación para automóviles afecta a empresas suralemanas, ya que, por ejemplo, Daimler AG (fabricante del Mercedes Benz) y BMW exportan a China desde Estados Unidos, mientras que Volkswagen, Ford y General Motors hace ya tiempo que producen dentro de la misma China. También el fabricante de autos eléctricos Tesla sería fuertemente golpeado.

Donald Trump sube su apuesta, para obligar a China a renegociar sus relaciones comerciales y delimitar áreas de influencia, tanto regionales como por rama económica. El principal perjudicado en este conflicto es Alemania, que tiene una profunda imbricación con la economía china, pero también con la estadounidense. Para el mandatario éste es un beneficio secundario, pero importante, de su ofensiva. En estos puntos el presidente hasta puede contar con el apoyo de los globalistas, si el conflicto no se extiende a las finanzas. Pero éstos lo combaten duramente en su intento de entendimiento político-militar con Rusia, porque el Pentágono se ha arrogado la conducción de la política exterior de EE.UU. y quiere evitar la formación de un bloque euroasiático que, a lo largo de la Ruta de la Seda, vincularía a China con Rusia y Alemania. Prolongar y extender la guerra en Siria implica evitar que el Camino llegue al Mediterráneo. Para ello alientan la campaña anglofrancesa contra Rusia y su intervención militar en Siria. La sufrida nación árabe sigue siendo el nudo del mundo.

martes, 3 de abril de 2018

Un "bombazo" económico contra la hegemonía de EE.UU.

Con el petroyuán China ofrece la independencia del dólar

Los efectos económicos del nuevo mercado de Shanghai recién comenzarán a sentirse a partir de septiembre, pero los políticos son inmediatos y de largo alcance

El lunes pasado la Bolsa de Shanghai comenzó a comerciar opciones de compra de hidrocarburos a futuro en yuanes. Si bien China es el mayor comprador de petróleo del mundo, su mercado no abarca todavía más del dos por ciento de las transacciones mundiales y las opciones recién se efectivizarán a partir de septiembre próximo. No obstante, la nueva alternativa de intercambio puede atraer a muchos vendedores y da una fuerte señal política. La irreversible decadencia del dólar ha comenzado y todos los países que realmente quieran desarrollarse deberían tenerlo en cuenta.

El nuevo mercado de futuros tuvo un comienzo fulminante y ya superó en volumen al Brent extraído del Mar del Norte y que se comercializa en Londres. En cinco días la cotización a septiembre tuvo un alza del tres por ciento, cerrando el viernes a 418,90 yuanes (U$S 66,85). El éxito conseguido y la perspectiva de que China aumente aún más sus compras hicieron subir la cotización del combustible en todos los mercados.
 
“En 2017 China superó a EE.UU. como mayor importador de petróleo, comentó Sushant Gupta, consultor energético en Wood Mackenzie citado por Reuters, de modo que es natural que quiera desempeñar un rol más activo e influir sobre el precio del crudo. Los precios que se convengan en Shanghai van a reflejar la evolución de los abastecimientos y la demanda china”, añadió.
 
Algunos inversores tenían temor de que el mercado en petroyuanes estuviera sometido a regulaciones estatales, como los mercados de hierro y carbón. También se advertía contra la obligación a los vendedores de mantener cuantiosas reservas de petróleo en depósitos chinos, para desalentar los capitales golondrina. A pesar de esta desconfianza Glencore, el gigante mundial en transacciones de commodities, entró a comprar futuros chinos desde el primer día.

China atrae a los inversores eximiéndolos de pagar el impuesto sobre la renta. Tampoco tendrán que oblar los impuestos por las comisiones de los contratos de futuro. Además, estas obligaciones permiten a los productores de petróleo vender el crudo a cambio de yuanes libremente convertibles en oro.
 
Según comenta Max Keiser, columnista económico de la Televisión Rusa (RT), la apertura del nuevo mercado es una medida bastante valiente de China, ya que los Estados Unidos no querrán perder sin lucha la hegemonía del dólar como principal moneda de reserva –fundamento de su poder mundial-. Sin embargo, continúa, la potencia asiática tiene la voluntad y el poder, como para avanzar en la desdolarización de la economía mundial.
 
Para exportadores de petróleo que sufren sanciones unilaterales de EE.UU., como Rusia, Irán, Catar y Venezuela, el nuevo mercado ofrece una posibilidad de evadir el bloqueo. En este mismo sentido en una entrevista dada a Radio Uruguay el economista mexicano Ariel Noyola afirmó que “el petroyuán tomó impulso a partir de las sanciones económicas que tanto EE.UU. como la Unión Europea impusieron a Rusia [en 2014]. En aquel momento el gobierno de Putin firmó un acuerdo con China, para garantizar el suministro de crudo y Gazprom comenzó a comercializar sus hidrocarburos en yuanes”, recordó.
 
“La estrategia de China para internacionalizar su moneda no incluye solamente el petroyuán, continuó, sino también la firma de acuerdos swap de divisas con otros bancos centrales y la instalación de centros de liquidación en el extranjero para abrir cuentas de depósito. Incluso hay que recordar el anuncio que hizo el FMI en el 2015 de incorporar el yuan en los derechos especiales de giro”, agregó.

Al abrir el nuevo mercado, China tiene dos objetivos: primero, proteger a sus empresas de la volatilidad financiera. Segundo, establecer un precio stándard para el petróleo, capaz de competir con el Brent y el West Texas Interemdiate. Para ello necesita atraer capitales de todo el mundo. Por eso es que el mercado funciona hasta las 2,30 hs. de la mañana, de manera de coincidir con el horario diurno en Europa y EE.UU.

Hay fuertes rumores de que los negociadores chinos quieren atraer a los sauditas a su mercado. De hecho, inversores asiáticos se han presentado a la oferta pública de acciones de Aramco, el gigante petrolero estatal saudita que ahora está incorporando capital privado. Al decir de Max Keiser, “los sauditas pueden tener um gran interés en asociarse com capitales chinos. El reino tiene un fuerte déficit presupuestario, quiere mantener Aramco a flote y en sus manos. Quería ofrecer acciones en las bolsas de Londres y Nueva York, pero se abstuvo de hacerlo, después de que la Justicia norteamericana dio curso a la demanda de los familiares de los muertos del 11-09-2001 contra la complicidad de la monarquia saudita en los atentados”.

El economista Carl Weinberg, director general de High Frequency Economics, va aún más allá y predice que China “obligará” a Arabia Saudita a abandonar el petrodólar y a comercializar su petróleo en yuanes, una medida que, según él, arrastrará al resto del mercado petrolero y debilitará aún más el dólar estadounidense como moneda de reserva global.

Previsiblemente, Estados Unidos no abandonará sin lucha la hegemonía que detenta desde 1945. Agitaciones, revueltas y guerras se sucederán en todo el trayecto de la Ruta de la Seda y la Faja marítima. Las potencias emergentes que quieran liberarse de la tutela del dólar sufrirán grandes convulsiones. No obstante las dificultades, las perspectivas que abre esta nueva alternativa ameritan el esfuerzo de todos los gobiernos que verdaderamente quieran la autodeterminación de sus pueblos.

martes, 27 de marzo de 2018

EE.UU. no encuentra el rumbo

Conflictos innecesarios y entendimientos necesarios

Washington apoya la campaña británica contra Rusia, pero se muestra más cauto en su conflicto comercial con China, mientras evalúa su debilidad en Oriente Medio
por Eduardo J. Vior
Infobaires24
27 de marzo de 2018
Eduardo J. Vior
La radicalización de la política exterior norteamericana, producto de los recientes cambios en su gobierno, se hizo sentir inmediatamente en su adhesión a la maniobra británica contra Rusia. Por el contrario, en su entredicho comercial con China la Casa Blanca parece ser más cauta, quizás influida por la evidencia de los huecos y fallas del sistema defensivo que ha puesto a disposición de sus aliados en Oriente Medio.

Bolton al gobierno, la CIA al poder

El presidente Donald Trump ordenó este lunes 26 la expulsión de 60 diplomáticos rusos en represalia por el supuesto ataque químico contra el ex espía Serguéi Skripal y su hija en Gran Bretaña el pasado 4 de marzo. En total, más de 130 representantes del gobierno ruso fueron expulsados de 20 países de América y Europa en solidaridad con Gran Bretaña.
La decisión sobrevino tras una intensa batalla dentro de la Casa Blanca sobre el mejor modo de responder a lo que se calificó como “provocación” de Vladimir Putin. Las divisiones internas afloraron nuevamente la semana pasada, luego de que el presidente norteamericano conversara durante media hora y felicitara a su colega ruso por su reelección en la elección del domingo 18 de marzo, sin mencionar el atentado contra Skripal.
No es casual que EE.UU. se haya plegado a la denuncia británica contra Rusia inmediatamente después de que el presidente designara a John Bolton para dirigir el Consejo Nacional de Seguridad. Ex-embajador ante la ONU, Bolton es conocido por sus posiciones extremadamente racistas y agresivas en política exterior. Una semana antes también había sido nombrado en la Secretaría de Estado el jefe de la CIA, Mike Pompeo, igualmente agresivo.
Trump está muy presionado internamente, para que abandone su intento de entendimiento con Rusia y la enfrente. Ansioso por recuperar la iniciativa después del Brexit, también el gobierno británico trata de arrastrar a EE.UU. a una confrontación con Rusia, para preservar sus intereses coloniales en Oriente Medio, África y el Atlántico Sur.
Rusia todavía evalúa su respuesta que seguramente se hará sentir. Por ahora no se avizoran mediadores ni voluntad occidental de disminuir la tensión. El conflicto puede escalar.

Beijing tiene una paciencia china, pero con límites

Después de que la semana pasada EE.UU. y China entrecruzaran amenazas de guerra comercial, este fin de semana se vieron señales de distensión. El lunes 26 el precio de las principales acciones de Wall Street subió un dos por ciento en promedio, después de que el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, diera a Fox News una entrevista en la que declaró que estaba “prudentemente esperanzado” en alcanzar con China un entendimiento.
En los últimos días Steven Mnuchin y Liu He, nuevo viceprimer ministro de China a cargo de la política económica, tuvieron un intenso intercambio de opiniones y propuestas. China estaría dispuesta a reducir las tarifas para la importación de autos norteamericanos y a autorizar una mayor presencia de firmas de ese país en el sector financiero, para aumentar su eficiencia. Asimismo existe un prioritario interés chino en la inversión extranjera en servicios de salud para la tercera edad.
No obstante, los líderes chinos rechazan la exigencia de reciprocidad en la relación comercial presentada por el presidente Trump. La economía china, dicen ellos, todavía es muy dependiente de industrias con chimenea, como el acero y el aluminio, así como de manufacturas con mano de obra barata. El promedio de las familias chinas gana un cuarto de lo que reciben sus pares occidentales, y en las regiones rurales, así como en el centro y oeste del país, todavía hay una extendida pobreza.
China parece estar respondiendo a las amenazas arancelarias de Donald Trump con un intenso trabajo de lobby en Wall Street. Sus fondos soberanos de inversión tienen participaciones en entidades financieras estadounidenses por unos 2.500 billones de dólares. Como dice el New York Times, se trata de una buena fuente de honorarios que  asesores y lobistas no desprecian.
Por su parte, Wang Shuwen, viceministro de Comercio de China, declaró el domingo pasado que su país estaría hasta dispuesto a suprimir todo tipo de limitaciones sobre la propiedad extranjera en entidades financieras. No obstante, dejó en claro que, si las concesiones que hace China no son suficientes para el gobierno de Trump, “vamos a tener que tomar medidas”.

Un escudo poroso

El domingo trajo además muy malas noticias sobre el funcionamiento de los sistemas de defensa anticohetes que EE.UU. vendió a sus aliados en Medio Oriente. Mientras que la defensa saudita fue incapaz de repeler un ataque de los rebeldes huti de Yemen contra su capital, Riyad, en el sur de Israel el sistema de defensa reaccionó erróneamente ante ruido de armas de fuego en la vecindad, disparando una salva de cohetes interceptores que, a su vez, detonaron las alarmas e hicieron que miles de pobladores buscaran los refugios antiaéreos.
Entre tanto, si bien las fuerzas armadas sauditas comunicaron que el mismo domingo por la noche habían interceptado siete cohetes lanzados desde el norte de Yemen contra Riyad, expertos internacionales citados por la cadena catarí Al Jazeera dudaron sobre la intercepción. De hecho, se sabe que en un suburbio obrero de la capital saudita murió un trabajador egipcio y otros fueron heridos por fragmentos de un cohete.
Arabia Saudita inmediatamente culpó a Irán por el ataque. En la guerra que desde hace tres años azota a Yemen se enfrentan una coalición liderada por los sauditas con los rebeldes huti y un sector del ejército yemenita, a su vez apoyados por los iraníes. Todavía no queda claro qué tipo de cohetes dispararon los yemenitas, pero los huecos y errores en los sistemas de intercepción entregados por EE.UU. deberían servir de freno a la agresividad de la coalición saudita-israelí.

Cercado por el aparato militar y de inteligencia, el presidente Donald Trump tiene cada vez menos poder. Trata de salvar el diálogo con Rusia, pero la provocación británica lo arrastra a un conflicto sin salida. En cambio, en la mucho más sustantiva competencia estratégica con China parece estar hallando un resquicio de entendimiento. En este peligroso balance de poder todas las potencias seguramente han mirado con atención las limitaciones y fallas de los sistemas de defensa anticohetes en Israel y Arabia Saudita. En definitiva, si las armas son el último reaseguro del poder, la debilidad relativa de la alianza occidental debería ser tenida en cuenta en sus decisiones políticas y económicas.

lunes, 26 de marzo de 2018

Washington y Beijing compiten por la primacía mundial

Trump está haciendo cosquillas a un tigre

Por qué -y cómo- China responderá enérgicamente a la intimidación norteamericana y defenderá su derecho a ser primera potencia mundial.
Como muchas de las iniciativas de Donald Trump, la suba de aranceles para productos importados de China anunciada el martes pasado parece ser una finta para arrancar a China concesiones especiales y relegarla a un duradero segundo puesto mundial, por lo que la República Popular ha aceptado el desafío y va a responder no sólo con medidas comerciales. Los terceros debemos estar muy atentos a eventuales daños y ventajas de esta batalla entre elefantes.

Este viernes China urgió a Estados Unidos a “apartarse del abismo”, después de que el martes pasado el presidente norteamericano anunció su intención de imponer aranceles sobre importaciones chinas por hasta 60 mil millones de dólares. “China espera no estar en una guerra comercial, pero no le teme”, avisó un alto funcionario del Ministerio de Comercio.

Si bien EE.UU. se mostró flexible el jueves, al exceptuar a la Unión Europea, Argentina, Australia, Brasil, Corea del Sur, México y Canadá de los aumentos arancelarios sobre las importaciones de aluminio y acero, China no se inmutó y advirtió que impondrá aranceles a más de un centenar de productos estadounidenses por un total de tres mil millones de dólares. Especialmente, fueron afectadas las importaciones de frutas, carne porcina, vino y sorgo. Al mismo tiempo, Beijing informó que recurrirá a la Organización Mundial del Comercio (OMC) contra las medidas norteamericanas.

Entre tanto, el representante estadounidense de Comercio (USTR), Robert Lighthizer, informó haber presentado ante la OMC una “demanda de consulta” contra China. Washington alega que empresas estadounidenses son forzadas a repasar tecnología, patentes y propiedad intelectual para operar en China y que ello constituye una “competencia desleal”.

Sin embargo, como señala Bloomberg, todavía hay más truenos que lluvia. De hecho, las medidas no se aplican de modo inmediato. El USTR tiene quince días para publicar una lista de productos que deberían pagar un mayor arancel. Luego se abre un plazo de treinta días, para que el gobierno reciba comentarios y propuestas, después de lo cual el representante comercial tiene un cierto tiempo para decidir.

En segundo lugar, el gobierno ha anunciado que subirá en un 25% las tarifas de ciertos productos chinos, pero no precisó el 25% de qué ni de qué productos.

Evidentemente, el gobierno quiere ganar tiempo para negociar, internamente con los lobbies y externamente con China.
Por otra parte, tampoco habrá acciones inmediatas sobre la denuncia por piratería de patentes. El Departamento del Tesoro tiene dos meses, para compilar la información a presentar ante la OMC. El detalle curioso en esta historia es que Trump ha acusado varias veces a la organización mundial de ser “un enemigo globalista del pueblo norteamericano” y ahora recurre a ella.

La represalia de China responde todavía sólo a las restricciones a las importaciones de acero y aluminio (que entraron en vigor este viernes) y, aunque su monto es bajo, busca estratégicamente golpear a Trump en su base electoral. Al igual que la UE, que esta semana elevó los aranceles para el whiskey bourbon, los pantalones vaqueros y las motocicletas que se producen en estados de mayoría republicana, China castiga el cerdo que se produce en Nebraska y el Medio Oeste, regiones masivamente pro-Trump.

Como sucede muchas veces, la respuesta oficiosa de China la dio el Global Times, que se edita en inglés en Beijing. Las fricciones comenzaron –señala el periódico en un editorial-, después de que el gobierno norteamericano declarara a China “competidor estratégico”. No parece tratarse de una guerra comercial, sino de un intento de intimidación, para que China haga concesiones duraderas que permitan a EE.UU. mantener su primacía mundial. Para cumplir con su consigna de “America first” -sigue el vocero chino-, el presidente norteamericano quiere impedir que China ejerza su derecho a convertirse en primera economía mundial, pero la potencia asiática no cejará, hasta convertirse en el nuevo centro mundial del capital y la tecnología.

Para triunfar en un conflicto que promete ser duradero y ríspido, añade la fuente, China debe adoptar una estrategia que exceda el conflicto comercial, ponga límites a la intimidación, afecte la imagen del presidente ante la elección de noviembre próximo y disuada a EE.UU. de intentar en el futuro cualquier agresión comercial contra China. Finalmente, propone, China debe aliarse con Europa y aislar a Estados Unidos.

Si bien Argentina fue momentáneamente exceptuada de la suba de aranceles a las importaciones de acero, la barrera china contra las importaciones de sorgo y carne porcina desde EE.UU. ofrecería a nuestro país la oportunidad de aumentar las exportaciones a China. Claro que existe el riesgo de provocar represalias norteamericanas, pero la agudización de la competencia sino-norteamericana nos permitiría mejorar nuestra posición negociadora en el mediano plazo, si tuviéramos un gobierno interesado en mejorar la posición internacional relativa de Argentina y dotado de una estrategia prudente y a largo plazo. Desgraciadamente, no lo tenemos.