domingo, 20 de mayo de 2018

Israel está cada vez más aislado

Netanyahu no remontará la derrota
en Gaza sin diálogo
Mientras continúan las Marchas del Retorno e Irán unifica a la resistencia palestina, Israel queda más aislado. En ese contexto, toma cada vez más fuerza el movimiento que propone boicot, desinversión y sanciones para obligar a Tel Aviv a negociar un Estado laico
Después de seis semanas de protestas junto a la frontera con Israel, la Franja de Gaza pasó el primer viernes de Ramadán en una relativa calma. Indudablemente, la apertura del paso fronterizo hacia Egipto descomprimió en algo la situación. Mientras, el primer ministro israelí Benjamín "Bibi" Netanyahu busca recomponer su imagen dañada por la brutal represión de la protesta. En tanto, ante la imposibilidad de que un eventual Estado palestino pueda sobrevivir al ahogo israelí, crece la demanda por un Estado binacional democrático y multiétnico.
Rechazando los rumores circulantes de que Egipto estaría mediando entre Israel y Hamás, el líder de esta, Ismail Haniye, declaró el viernes que las movilizaciones en Gaza para pedir el derecho al retorno de los refugiados y el fin del bloqueo continuarán.
No obstante la pausa en las protestas, francotiradores, tanques y blindados israelíes permanecían desplegados a lo largo de la valla que aísla la Franja. El jueves aviones de la FDI (Fuerza de Defensa de Israel) bombardearon objetivos en Gaza, en tanto el viernes topadoras militares arrasaron tierras en el área colindante con la valla, mientras sus drones sobrevolaban los acampes palestinos en el sur de la Franja.
A una cierta tranquilidad contribuyó que el presidente egipcio, Abdel Fattaj al-Sisi, ordenara la apertura de la frontera con la Franja de Gaza durante el mes del Ramadán. Al-Sisi explicó que esta decisión se tomó para "aliviar los sufrimientos" de los dos millones de personas sometidas al bloqueo israelí desde hace más de diez años.
Los gazatíes iniciaron la "Gran Marcha por el Retorno" a fin de marzo, para exigir el derecho de los cinco millones de palestinos en la diáspora a regresar a su tierra, pero el episodio más violento ocurrió el pasado lunes, cuando más de 60 palestinos murieron y otros 2000 resultaron heridos por la FDI. Esta masacre se produjo el mismo día que EE UU inauguraba su nueva embajada en Jerusalén. La masividad de las protestas y la brutalidad de la represión perjudicaron la imagen de Israel y su gobierno. Tel Aviv perdió la batalla en la opinión pública mundial y quedó sumamente aislado. 
Como reacción ante la masacre del lunes pasado, Turquía y Sudáfrica retiraron a sus embajadores de Israel y despidieron a los representantes de Tel Aviv. Al mismo tiempo Turquía convocó de urgencia a una reunión de la Liga Islámica Mundial cuya presidencia temporaria ejerce. La reunión tiene lugar este fin de semana en Estambul.
A pesar del ferviente apoyo del gobierno norteamericano y las iglesias pentecostales, Israel está en una situación cada vez más precaria. Su paranoia, las medidas terroristas contra la población civil y sus provocaciones permanentes contra las fuerzas iraníes en Siria sólo lograron el efecto contrario: la población palestina está más movilizada e Irán ha tejido una sólida alianza con las distintas facciones resistentes en Gaza unificándolas. 
El proceso de paz que debía llevar a la convivencia de un Estado israelí y uno palestino codo a codo ha sucumbido a la represión y la ocupación de Cisjordania por colonias israelíes. La situación es comparable a la del apartheid sudafricano entre 1948 y 1994. Por eso el creciente movimiento internacional BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) propone una solución similar a la sudafricana. Con el boicot comercial, la desinversión de las empresas extranjeras y las sanciones internacionales se busca forzar a Israel a negociar con los palestinos, acabar con la represión, permitir el retorno de los cinco millones de refugiados y darse una Constitución (hoy no tiene ninguna) que reconozca a toda la población plenos derechos ciudadanos e instituya un Estado laico binacional. Actualmente la propuesta puede parecer utópica, pero en el largo plazo es más realista que declamar la convivencia de dos Estados, cuando uno no tiene dónde asentarse. Si al final del camino israelíes y palestinos conviven en un único Estado democrático, los muertos del lunes pasado en Gaza no habrán sido en vano. «

La ONU investigará la masacre
El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, dijo el viernes en la sesión de emergencia del Consejo de Derechos Humanos (CDH) que debe ponerse fin a la ocupación de los territorios palestinos. El máximo responsable de DD HH de la organización sostuvo que los que han muerto en las manifestaciones “estaban completamente desarmados”, pero recibieron disparos “en la espalda, en el pecho, en la cabeza y en las extremidades” e informó que apoyará la realización de una investigación internacional independiente.
Por su parte, en su intervención ante el CDH el relator especial de la ONU sobre los Derechos Humanos de los palestinos, Michael Lynk, afirmó que la responsabilidad por la violencia en Gaza recae sobre Israel y recordó que el “asesinato deliberado” es un crimen de guerra de acuerdo al Estatuto de Roma.
En tanto, la embajadora de Israel ante la ONU en Ginebra, Aviva Raz Scechter, negó cualquier responsabilidad de su gobierno por las muertes del lunes pasado.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Victoria palestina a 70 años de la Nakba

Israel perdió la batalla de Gaza

La astucia iraní, la torpeza de Trump y de Netanyahu y el heroísmo palestino convirtieron el 70º aniversario de la fundación del Estado judío en su mayor derrota
por Eduardo J. Vior
Infobaires24
16 de mayo de 2018
Eduardo J. Vior
El 14 de mayo debía ser un día de gloria para Israel: la inauguración de la embajada norteamericana en Jerusalén certificaría su capitalidad y consagraría la incorporación fáctica de Cisjordania al Estado judío, pero Washington y Tel Aviv hicieron la cuenta sin el heroísmo del pueblo palestino y la astucia iraní que, juntos, convirtieron la jornada en una gigantesca denuncia del apartheid israelí.

Cuando los 59 muertos producidos por las balas de la Fuerza de Defensa de Israel (FDI) en el límite entre la Franja de Gaza y el Estado judío aún no habían sido enterrados y muchos de los 2400 heridos de la jornada del lunes todavía seguían luchando por su vida, nuevos choques ocasionaron dos muertes y 160 heridos.

Durante la jornada del martes el conflicto, empero, se trasladó a los pasillos de la diplomacia. Luego de que el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, acusara a Israel de aplicar una política de apartheid y perpetrar crímenes contra los palestinos, Benjamin Netanyahu le negó autoridad para criticar a Israel. Mientras tanto, Turquía llamó a consultas a sus embajadores en Washington y Tel Aviv y convocó a reunión de la Liga Mundial Islámica cuya presidencia pro tempore ejerce actualmente.

Entre tanto, la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, convocada de urgencia por pedido de Kuwait en nombre de la Liga Árabe, fue el ámbito para una batalla retórica. De un lado, el embajador israelí Danny Danon acusó a Hamas de ser responsable de las muertes del lunes, al haber empujado a los manifestantes a traspasar la frontera, rompiendo así el bloqueo impuesto a la Franja desde hace diez años. Del otro el observador del Estado de Palestina, Riyad Mansur, acusó a Israel de haber cometido un crimen de lesa humanidad. La norteamericana Nikki Haley, en tanto, asumió la defensa de la “moderación” con la que actuó la FDI en la represión y desligó los hechos de la inauguración de la embajada.

Sin embargo, llamativamente los representantes de Gran Bretaña y Francia pusieron reparos ante el exceso de violencia en la represión israelí. Ya previamente el presidente francés Emmanuel Macron manifestó su protesta en una conversación telefónica con Netanyahu. Por su parte, en una conferencia de prensa junto con su huésped Erdogan, la primera ministra británica Theresa May reclamó una investigación independiente sobre los choques y las muertes en la frontera. A su vez, el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lu Kang, declaró el martes que su país apoya al pueblo palestino en su esfuerzo por recuperar sus derechos nacionales y establecer un Estado independiente en los límites de 1967, con Jerusalén Oriental como capital.

El traslado de la embajada estadounidense, hasta ahora situada en la ciudad de Tel Aviv, se adelantó para hacerlo coincidir con el 70º aniversario de la creación del Estado de Israel. Para el acto oficial viajaron hasta Jerusalén la hija del presidente estadounidense, Ivanka Trump, y su esposo, Jared Kushner, ambos asesores de alto rango de la Casa Blanca. La policía y el ejército israelí desplegaron un fuerte dispositivo de seguridad ante las celebraciones previstas, mientras miles de palestinos protestaban desde hace semanas en la frontera entre la Franja de Gaza e Israel en la denominada “Marcha del Retorno”, con la que querían forzar el levantamiento del bloqueo que Israel y Egipto mantienen desde hace diez años sobre el manchón territorial en el que se hacinan dos millones de personas.

La mayoría de los países occidentales no participó en los actos organizados para la apertura de la embajada estadounidense en prueba de su desacuerdo. En la Unión Europea el asunto causó división. Pese a que los Estados con más peso, como Francia, Alemania o Reino Unido, se mostraron en contra, diplomáticos de países como Rumanía, Hungría o la República Checa acudieron a la invitación del gobierno israelí.

La inauguración tuvo dos objetivos: por un lado, Netanyahu quería mostrar el apoyo incondicional de Estados Unidos en ocasión del 70º aniversario y en un momento en que se encuentra acosado por una denuncia de corrupción; por el otro, Trump deseaba satisfacer una promesa hecha a su base evangélica durante la campaña electoral de 2016. Varios líderes de iglesias pentecostales participaron en la ceremonia.

Sin embargo, ambos gobiernos ignoraron el cercano contexto internacional. La salida de EE.UU. del acuerdo nuclear con Irán, anunciada por el presidente la semana pasada, agudizó dentro de la República Islámica la competencia entre sus facciones por definir el mejor modo, para obligar a los norteamericanos a volver a la mesa de negociaciones en condiciones ventajosas para Irán. Una de ellas, la más enérgica, es la que se expresa en la Guardia Revolucionaria y, particularmente, en la brigada al Quds, encargada de sus operaciones exteriores. El comandante de la misma, el general Qassem Suleimani, es un excelente estratega que ha tenido un gran papel en la derrota del Estado Islámico en Irak y en Siria y ahora –según fuentes sirias- conduce a la Yihad Islámica y a un sector de Hamás que impulsan el alzamiento palestino en la Franja de Gaza. Iraníes y palestinos sabían que, provocando a las fuerzas israelíes, ocasionarían un baño de sangre que aguaría la fiesta de Trump y Netanyahu. Pero la FDI cayó en la trampa, reprimiendo a mansalva a miles de civiles –muchos de ellos mujeres y niños- que heroicamente ponían el pecho ante las balas.

Sin dudas, las fuerzas militares israelíes tienen el derecho a proteger la frontera legal de su país, pero hay muchas formas menos brutales de controlar manifestaciones civiles. Además, Israel y Egipto están atentando contra la vida de dos millones de palestinos confinados en lo que ellos mismos llaman “un campo de concentración a cielo abierto”. Por otra parte, Hamás ha hecho últimamente serias propuestas de desescalamiento del conflicto que el gobierno israelí ha ignorado.

Israel y EE.UU. han perdido la batalla de Gaza y el 70º aniversario de la fundación del Estado de Israel ha sido opacado por la masacre. El derecho de los palestinos a circular libremente y a entrar y salir de su territorio ha pasado al tope de la agenda internacional y no bajará fácilmente. Por otra parte, Netanyahu ha logrado lo que más temía: que Irán pueda atacarlo por dos frentes a la vez. Solamente un gran acuerdo internacional puede poner paños fríos y evitar una catástrofe.

domingo, 13 de mayo de 2018

Israel busca una guerra que puede involucrarnos

Tras la movida de Trump
cada cual atiende su juego
La decisión de EEUU de abandonar el acuerdo nuclear con Irán provocó una serie de reacciones, algunas impensadas, en los países involucrados
por Eduardo J. Vior
Tiempo Argentino
13 de mayo de 2018
“Cuando el gato duerme, los ratones danzan sobre la mesa”, reza el viejo refrán. Al cumplir el pasado martes su promesa electoral y retirar a EE UU del acuerdo nuclear con Irán firmado en 2015, el presidente Donald Trump apostó a que durante el plazo hasta la concreción de un nuevo pacto, las relaciones de fuerza en el Medio Oriente se mantendrían equilibradas, pero no calculó que el vacío que dejó Washington sería inmediatamente llenado por los demás actores del drama regional.
El jueves Israel lanzó unos 60 cohetes contra supuestas infraestructuras iraníes en territorio sirio. Su ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, exigió luego al presidente sirio, Bashar al Assad, que “eche a los iraníes".
Según el Ministerio de Defensa ruso, en el ataque participaron 28 aviones israelíes F-15 y F-16 que lanzaron cohetes aire-tierra contra distintas regiones sirias. Además, Israel también disparó 10 cohetes tierra-tierra desde las alturas del Golán. Más de la mitad de los proyectiles fueron interceptados por la defensa antiaérea siria. El ataque se produjo como respuesta al disparo, el miércoles, de por lo menos 20 cohetes sobre una decena de objetivos israelíes en el Golán sirio ocupado desde 1967.
Tel Aviv acusó a Irán de haber realizado este ataque en respuesta al bombardeo israelí del martes pasado. Apenas Trump hubo anunciado la salida del acuerdo nuclear, aviones israelíes atacaron al oeste de Damasco lo que supuestamente era un convoy militar iraní. El jueves Teherán negó toda responsabilidad en el ataque a posiciones israelíes, una versión confirmada por distintas fuentes sirias consultadas para esta nota. De acuerdo a las mismas, el ataque contra las posiciones israelíes en el Golán fue realizado por el Regimiento 137 de la 7ª división del Ejército Árabe Sirio (EAS) que disparó 27 proyectiles. Además, Israel no habría afectado ningún objetivo iraní, sino todos sirios. 
El ataque sirio representa un salto cualitativo, ya que por primera vez desde 1978 Damasco se atreve a atacar a Israel y lo hace exitosamente. El EAS perforó la defensa antiaérea en el Golán y demostró su porosidad. Damasco llevó el ataque solo, aunque en consulta con Teherán, pero no con Moscú. Israel lo sabe, pero insiste en que ha atacado objetivos iraníes, porque necesita una guerra con Irán que involucre a EE UU y sus aliados árabes y no quiere reconocer su vulnerabilidad. 
El gobierno de Assad arriesga mucho al atacar el territorio ocupado por Israel, pero le pareció necesario como prólogo a la recuperación en el sur y sureste del país de las provincias de Deraa y Kuneitra, todavía en poder de los terroristas. Cuando sus fuerzas se aproximen al pie del Golán, pueden darse choques con Israel que los sirios quisieron prevenir con esta advertencia. 
En Damasco nadie se hace ilusiones. Los sirios saben que Benjamin Netanyahu está a punto de ser inculpado por corrupción y que está desesperado por provocar una gran guerra con Irán. 
Sin dudas, Siria reconoce la importancia de Rusia en la derrota de la agresión exterior. Sin embargo, Assad no quiere ser espectador de los acuerdos que Putin haga y sabe que éste es el mejor momento para golpear a un enemigo políticamente débil y negociar después. Por su parte, Washington sabe que Irán cesó en 1988 por razones religiosas de producir armas atómicas, pero agita el fantasma de las mismas para negociar sobre los cohetes iraníes de medio alcance y las intervenciones externas de Teherán. 
Con la salida norteamericana del acuerdo nuclear, Trump quiere imponer a sus interlocutores en la región un nuevo acuerdo que le permita recuperar el papel arbitral que EE UU alguna vez tuvo allí, pero superar el choque provocado por su decisión, hallar una nueva agenda de diálogo y hacerlo culminar exitosamente demandarán demasiado tiempo, durante el cual el entrecruzamiento de los intereses de los actores intervinientes puede provocar un desastre. 

Gira la calesita diplomática
El anuncio de Donald Trump de abandonar el acuerdo nuclear con Irán puso en marcha un frenético carrusel de llamadas y encuentros entre los principales líderes de los países firmantes del Acuerdo de 2015 (EE UU, Gran Bretaña, Francia, China, Rusia y Alemania), con actores internacionales y regionales. El presidente ruso Vladimir Putin habló entre miércoles y jueves con su colega francés Emmanuel Macron y con la canciller alemana Angela Merkel. Por su parte, el gobierno turco de Recep T. Erdogan manifestó el viernes su interés en incrementar su comercio con Irán, si el restablecimiento de las sanciones económicas contra el país persa crea una demanda insatisfecha. 
En tanto, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohammad J. Zarif, se reunirá, primero, el lunes 14 en Moscú con su colega ruso, Serguei Lavrov, y el martes 15 en Bruselas con miembros de la Comisión Europea. El mismo lunes en el balneario de Sochi, junto al Mar Negro, Putin discutirá la cuestión con Yukiya Amano, director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA). «

jueves, 10 de mayo de 2018

Israel y Siria ocupan el lugar que EE.UU. dejó

Una apuesta extremadamente riesgosa

EE.UU. se retiró del acuerdo con Irán para negociar uno mejor, abriendo un vacío que Rusia quiere llenar, mientras se separan los caminos de Damasco y Teherán
por Eduardo J. Vior
Infobaires24
9 de mayo de 2018
Eduardo J. Vior
Al cumplir el martes pasado su promesa electoral y retirar a los Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán firmado en 2015 por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania, el presidente Donald Trump apostó a que Rusia, China y las potencias europeas se encarguen de mantener el orden en Medio Oriente y a que Israel, Siria e Irán no se enfrenten frontalmente, mientras él arrastra a la República Islámica a una renegociación y ampliación del pacto que incluya los cohetes persas de alcance medio y sus intervenciones militares en la región. Son demasiados supuestos, como para que salga bien, pero, si lo logra, habrá avanzado seriamente hacia una paz duradera en Oriente Medio.
Por el Acuerdo 5+1 se levantaban las sanciones internacionales contra Irán a cambio de que éste limitara su programa nuclear y aceptara un estricto régimen de inspecciones. Desde 2015 el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) certificó repetidamente que la nación persa cumplía el acuerdo y los países europeos fueron levantando las sanciones. En rigor de verdad, la República Islámica ya había puesto fin a su investigación nuclear militar en 1988, porque el padre de la revolución, el ayatolá Ruholá Khomeini, decretó que las armas de destrucción masiva contradicen los principios del islam. O sea que el único país de Oriente Medio que posee armas atómicas y rechaza toda inspección internacional es Israel. El aspecto nuclear del acuerdo es, por consiguiente, una farsa. La preocupación de Washington se dirige, en realidad, a los cohetes de medio alcance desarrollados exitosamente por Irán y a las intervenciones externas de su Guardia Revolucionaria.
En las próximas semanas habrá que estar atentos a la evolución interna tanto en Arabia Saudita e Israel como en Irán. Los sauditas están felices con el retiro norteamericano del acuerdo, porque aspiran al cambio de régimen en Teherán. Riyad ve con temor la creciente influencia iraní en Oriente Medio, sobre todo después de la derrota en Irak y Siria de los terroristas que la monarquía apañó durante años, aunque, como el reino se halla en una transición autoritaria hacia un neoliberalismo moderno, no se atreve a meterse en un nuevo conflicto externo.
En tanto, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu está acusado de corrupción y, para adelantarse a la presentación de cargos formales, quiere convocar a elecciones parlamentarias adelantadas que pretende ganar con gestos duros en lo interno y en el exterior. No obstante, debe reconocérsele un cierto grado de sensatez. Desde el comienzo de las operaciones rusas en Siria, en septiembre de 2015, los estados mayores de Moscú y Tel Aviv han evitado choques directos. Para continuar el contacto, el primer ministro llegó el miércoles 9 a Moscú, donde asistió junto a Vladimir Putin al desfile del Día de la Victoria sobre la Alemania nazi y mantuvo conversaciones sobre Oriente Medio.
En Irán, por su parte, pesan mucho los Guardianes de la Revolución que ambicionan la expansión de la revolución islámica y la destrucción del Estado de Israel. En segundo lugar está el presidente Hassán Rohaní, quien busca el acercamiento a Occidente, para atraer inversiones y relanzar el crecimiento económico y, finalmente, hay que considerar al ayatolá Alí Jamenei, Guía de la Revolución, quien arbitra entre los otros dos poderes.
Cuando en 2011 comenzó la agresión exterior, Irán acudió en ayuda de Siria en virtud de un tratado anterior. Gracias a esa ayuda Siria pudo resistir a la Hermandad Musulmana y, desde septiembre de 2015, con el apoyo ruso pudo derrotarla.
Hoy en día, cuando los terroristas están prácticamente vencidos, los objetivos de Irán y Rusia divergen. Ésta última quiere erradicar las organizaciones yihadistas, restablecer la paz en la región y restaurar el vínculo histórico entre su cultura ortodoxa y Damasco, la cuna del cristianismo. Para la Federación Rusa, Israel es un Estado internacionalmente reconocido, con más de un millón de ciudadanos provenientes de la antigua URSS, y tiene derecho a defenderse, a pesar de que haya robado territorios y de su actual régimen de apartheid.
Para Siria, en tanto, Israel es el ocupante ilegal del Golán que durante la guerra apoyó a los yihadistas y bombardeó Siria un centenar de veces. Sin embargo, Damasco no desconoce al Estado hebreo y busca un tratado de paz con su vecino.
Por el contrario, para Irán, Israel es sólo una entidad ilegítima que ocupa Palestina y oprime a los habitantes históricos de esa tierra y debe ser destruida.
Junto a esta diferencia estratégica, hay que considerar cálculos tácticos. Detrás del tratado nuclear multilateral firmado en julio de 2015 se esconde un acuerdo bilateral secreto entre EE.UU. e Irán cuyos términos se desconocen. No obstante, desde la conclusión del mismo, las fuerzas norteamericanas e iraníes no han chocado en ninguno de los numerosos teatros de guerra del Medio Oriente en los que compiten. La amenaza que Teherán ejerce desde Siria puede interpretarse, entonces, también como una forma de presionar, para que se mantengan las cláusulas secretas del acuerdo 5+1 y que Washington levante las sanciones económicas que hunden la economía iraní.
Desde hace tres años Israel exige que Rusia impida a Irán instalar bases militares a menos de 50 kilómetros de la línea de demarcación. Hasta hace poco tiempo Moscú respondía que Tel Aviv no podía exigir nada, porque en Siria había perdido frente a Irán, pero, al acercarse el fin de la guerra, Rusia ha cambiado de opinión y quiere evitar un choque iraní con Israel.
Apenas Trump hubo hablado, el mismo martes por la tarde aviones israelíes atacaron al oeste de Damasco lo que parece haber sido un convoy militar iraní. Por lo menos ocho efectivos habrían sido muertos. No queda claro, si los israelíes querían impedir una concentración de fuerzas enemigas cerca del Golán o si sus militares querían boicotear el viaje del primer ministro a Rusia, pero el choque aumentó la tensión.
El presidente Trump conoce y aprovecha estas contradicciones entre sus adversarios, así como las limitaciones de sus aliados. Habrá que ver cómo reaccionan, entonces, Teherán y Tel Aviv. Las potencias occidentales, a su vez, dependen del petróleo iraní y de su mercado y buscarán todas las vías de negociación. China, por su parte, necesita que en Medio Oriente haya paz, para avanzar con la Ruta de la Seda que por allí debe pasar. Rusia, finalmente, quiere la paz, para asegurar su rol de mediador regional.
Trump aplica una política de riesgo controlado que, de tener éxito, puede llevar a la paz en Medio Oriente. Pero, si alguno de los actores se desmadra o si sucede algo inesperado, puede desatarse una catástrofe mundial. Durante meses viviremos en vilo, pendientes de que ningún idiota o criminal encienda la mecha del polvorín.

jueves, 3 de mayo de 2018

La quiebra del acuerdo nuclear acarrearía la guerra

El presidente norteamericano decide sobre la paz mundial

Si el 12 de abril Trump retira a EE.UU. del acuerdo con Irán, éste retomaría su programa nuclear e Israel iría a la guerra, con graves consecuencias para Argentina
por Eduardo J. Vior
Infobaires24
3 de mayo de 2018
Eduardo J. Vior
A poco más de una semana de la fecha en la que el presidente norteamericano debe decidir, si mantiene a su país dentro del Plan de Acción Conjunto y Completo (JCPOA, por su sigla en inglés) de 2015 que regula la suspensión del programa nuclear iraní, no se sabe qué decidirá el inquilino del Salón Oval. De su resolución depende la paz mundial y, directamente, nuestro futuro como nación, ya que, la alianza del gobierno de Cambiemos con Israel nos ha embretado en un conflicto en el que no tenemos arte ni parte.

La decisión de Trump impacta en tres círculos

El mandatario estadounidense se alzó tempranamente contra las negociaciones de su predecesor, Barack Obama, con la República Islámica y se opuso firmemente, cuando en 2015 se firmó el acuerdo que congelaba el plan nuclear iraní a cambio del levantamiento progresivo de las sanciones económicas, pero más por oportunismo electoral que por principio. Desde hace 16 meses gobierna y hasta ahora pudo zafar de una decisión definitiva, pero, ante las cercanas elecciones legislativas de noviembre próximo, está compelido a cumplir su promesa de campaña.
El presidente sabe que, si retira a su país del acuerdo, puede desatar una guerra regional en Medio Oriente en la que los EE.UU. necesariamente deberán intervenir para apoyar a sus aliados israelíes y sauditas. Este desarrollo, empero, iría en la dirección opuesta a su estrategia de retirar las fuerzas norteamericanas de Levante y delegar en sus aliados la defensa de sus intereses. También es consciente de que la abrogación del tratado dejaría a Irán las manos libres para retomar el enriquecimiento de uranio. No duda tampoco de que el retiro norteamericano abriría una grieta en la alianza atlántica. Especialmente Alemania está interesada en incentivar la cooperación económica con la República Islámica como parte de su creciente vínculo con China cuya Ruta de la Seda debería llegar al Mediterráneo por Irán, Irak y Siria o por Turquía.
Mientras tanto, el jueves 3 Teherán marcó doblemente los límites de la negociación. Por un lado, el ministro de Asuntos Exteriores Mohammad Yavad Zarif advirtió que Irán no aceptará la modificación del acuerdo de 2015 y ha denunciado que Estados Unidos ha violado repetidamente el tratado, al hostigar a otros países para que no mantengan negocios con la nación persa. Por el otro lado, Ali Akbar Velayati, su predecesor entre 1981 y 1997 y actual consejero del Jefe Supremo de la Revolución, el Ayatolá Ali Jamenei, avisó el mismo día que “si los EE.UU. se retiran del acuerdo nuclear, nosotros también nos vamos”.

Bibi impulsa la guerra para salvarse de la cárcel

Con sus declaraciones los funcionarios iraníes respondieron al show montado el lunes por la noche por el primer ministro israelí, Benjamin “Bibi” Netanyahu, quien, hablando aparentemente desde un comando militar, mostró una profusión de documentos y CDs supuestamente robados por la inteligencia israelí en Teherán que demostrarían que el programa atómico de Irán siempre estuvo dirigido a la producción militar. Con un gran telón de fondo en el que se leía “Irán miente”, el jefe de gobierno mostró además imágenes de cohetes iraníes de alcance medio, para ejemplificar cuán amenazante es la República Islámica para sus vecinos en Oriente Medio. Sin embargo, no pudo demostrar que Irán haya seguido enriqueciendo uranio después de la firma del acuerdo y confundió groseramente entre sí los proyectiles presentados.
Por otra parte, Gideon Levy, miembro del comité editorial del diario centroizquierdista israelí Haaretz, desestimó en una columna del jueves 3 las acusaciones del primer ministro recordando que Israel durante décadas ha ocultado al mundo sus armas atómicas, no ha firmado el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares de 1968, no ha permitido nunca que expertos neutrales inspeccionen sus instalaciones nucleares y desde hace 60 años miente sobre el supuesto carácter pacífico de las mismas.
El espectáculo dado por “Bibi” fue una de tres jugadas casi simultáneas con las que busca desatar la guerra frontal con Irán. Un día antes, el domingo, aviones supuestamente israelíes bombardearon depósitos de cohetes en la central provincia siria de Hama y cerca de la norteña Alepo. Habrían destruido 200 proyectiles y matado a 16 personas, 11 de los cuales serían iraníes, al menos según fuentes de Tel Aviv.
Paralelamente, la Kneset (parlamento) aprobó el lunes 30 una ley que traspasa la facultad de ordenar operaciones militares y/o ir a la guerra del gabinete de ministros entero al más reducido gabinete de seguridad e incluso, bajo “circunstancias extremas”, al primer ministro y su ministro de Defensa.
Tradicionalmente, Netanyahu ha sido renuente a meter a Israel en una guerra regional cuya escala es difícil de controlar, pero actualmente está esperando ser acusado en un caso de corrupción, trata de adelantar a este año la elección parlamentaria prevista para el próximo y necesita ratificar su imagen de ser el único líder capaz de proteger a su país.
En los últimos meses Israel ha provocado repetidamente a Siria, Irán y Rusia con sus bombardeos a instalaciones persas en Siria. Ha tenido sí el cuidado de no afectar a las fuerzas rusas en el país árabe, pero el ministro de Defensa Avigdor Lieberman ha amenazado recientemente con bombardearlas, si Rusia entrega a Siria cohetes antiaéreos S-300 y éstos son usados contra la aviación israelí.
Por primera vez en nueve años, los libaneses eligen el próximo domingo 6 nuevo parlamento y es altamente probable que otra vez se forme un gabinete de unidad nacional con miembros de todas las etnias y confesiones, incluidos los chiíes representados por Hizbulá, que ya tiene dos ministros en el gobierno actual. El ruido de sables que llega desde su frontera sur es, entonces, también una advertencia contra la permanencia en el gobierno de coalición de ministros chiíes.
Un choque frontal entre fuerzas israelíes e iraníes en Siria inmediatamente involucrará, por un lado, a Rusia y, por el otro, a Arabia Saudita y sus aliados del Golfo. EE.UU. no tendría forma de quedar afuera. La guerra regional se generalizaría. Por la estrecha alianza entre los gobiernos de Netanyahu y Macri, Argentina quedaría directamente involucrada. Este compromiso nos colocaría en una situación de extremo riesgo, sin ventaja alguna ni estar preparados para tamaño peligro.

Donald Trump es consciente de las consecuencias de la decisión que tome el 12 de mayo. Los demás líderes de las potencias directamente involucradas, también. Macri, no.

jueves, 26 de abril de 2018

Al presidente de EE.UU. sólo le interesa Putin

Para negociar solo con Putin, Trump divide a los europeos

En las reuniones con Macron el presidente norteamericano eludió las definiciones para seducir a Merkel, cortejar a May y tratar seriamente con Putin.
Con una actuación magistral, Donald Trump sedujo a Emmanuel Macron durante los tres días de su estadía en Washington, dándole la impresión de ser su preferido, pero sin revelar sus intenciones. Así lo dejó contento, sin malquistarse con Angela Merkel, quien llega este viernes, mientras anunciaba su visita al Reino Unido en julio próximo. El presidente norteamericano necesita dividir a los líderes europeos, para encarar mejor las venideras negociaciones comerciales y convertirse en único interlocutor de Vladimir Putin.

“Lo adoro”, declaró Donald Trump, después de que Emmanuel Macron habló en la conferencia de prensa que ambos mandatarios dieron en la Casa Blanca el martes 24, al terminar su larga reunión. Ávido por robarse las cámaras, el presidente francés subrayó sus diferencias: “ninguno de los dos solemos cambiar de opinión fácilmente”. Sin embargo, insistió sobre la importancia de la “convergencia de puntos de vista” sobre el acuerdo nuclear con Irán entre París y Washington.

Por el contrario, Trump puso el acento sobre las coincidencias que tuvieron, especialmente sobre Siria, y agradeció la participación francesa en el bombardeo a ese país del pasado sábado 14. No obstante, insistió en su voluntad de retirar de allí las tropas norteamericanas, aunque con una restricción: “queremos volver a casa y lo haremos, pero también deseamos dejar allí una huella perdurable”. Por su parte, Macron recordó que el primer objetivo de Francia en Siria es “aniquilar al Estado Islámico” y que, para ello, le resultaba “imposible fijar un cronograma para el fin de la participación francesa”. O sea que la intervención neocolonial pretende continuar indefinidamente.

Las principales diferencias entre los dos presidentes se dieron en torno a la cuestión iraní. El próximo 12 de mayo Donald Trump debe anunciar si EE.UU. continuará respetando el acuerdo que el grupo 5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania) firmó con Irán en 2015, por el cual la nación persa se compromete a frenar el enriquecimiento de uranio hasta 2030, a cambio de que la ONU vaya paulatinamente levantando las sanciones económicas. Desde el inicio el presidente norteamericano se ha opuesto al tratado, por lo que se teme que, si en dos semanas retira a su país del mismo, Irán retome la carrera nuclear y se produzca una crisis aguda, como la que recién ahora se está aliviando en Corea.

Por esta razón, diplomáticos británicos, franceses y alemanes vienen negociando entre ellos y con los estadounidenses, para hallar un compromiso que mantenga el tratado, pero satisfaga los reparos de Washington que quiere frenar también el desarrollo de la cohetería persa y terminar con las intervenciones de Teherán en Irak, Siria, Líbano y Yemen. Es por ello que Macron anunció el martes su disposición a negociar un nuevo acuerdo que complemente el anterior en el sentido deseado por Trump.

Es todo lo contrario de lo que dijo a Vladimir Putin durante la conversación telefónica que mantuvieron el 23 de abril. Después de dicho intercambio un comunicado del Kremlin había informado que ambos jefes de estado habían coincidido en que el acuerdo nuclear no se tocaba.

Durante la conferencia de prensa fueron evidentes los esfuerzos de Emmanuel Macron para demostrar que había alcanzado un éxito diplomático mayor. Es que el joven inquilino del Elíseo está asediado por la ola de huelgas con las que los trabajadores franceses repudian su desmantelamiento del Estado de Bienestar y ha perdido muchos puntos en las encuestas. Por eso estaba tan contento con las caricias recibidas de su anfitrión.

Al afirmar tan taxativamente la convergencia de opiniones con Trump, Macron dio a entender que su interlocutor mantendrá a EE.UU. dentro del acuerdo nuclear, pero a condición de que se negocie un nuevo tratado más abarcador. No se puede saber qué fundamento tiene esta sugerencia, pero, si Washington se desdice de lo convenido en 2015, el galo habrá sufrido una derrota mayor.

Trump se mantuvo todo el tiempo en una nebulosa. Finalmente, respondiendo a los periodistas sobre Irán, se hizo el misterioso: “nadie sabe lo que yo haré el 12 de mayo, …pero el presidente Macron debe tener alguna idea al respecto”. Preguntados por los periodistas, los funcionarios franceses se negaron a aclarar, si su presidente ya sabe qué decisión tomará el norteamericano. Sin embargo, al terminar la conferencia, el jefe de la Casa Blanca reflexionó en alta voz sobre los dirigentes políticos que “deben saber ser flexibles” y, si la situación lo amerita, ser capaces de “cambiar de opinión”. No se sabe, si se refería a sí mismo o a su huésped.

Los diplomáticos franceses dicen que la propuesta de un segundo acuerdo se dirige, sobre todo, a prevenir la eventualidad de una salida norteamericana. No se hacen tampoco ilusiones sobre la posición iraní. Saben asimismo que Angela Merkel –a quien Macron visitó en Berlín la semana pasada- no está de acuerdo. Ellos quieren que, de todas maneras, la pelota siga en movimiento y con Francia en el centro del campo.

Cuando finalizaba la visita de Macron, la Casa Blanca dejó trascender que Donald Trump visitará Gran Bretaña a mediados de julio. Fue una sutil manera de decirle al francés que no es tan importante como cree. El Reino Unido es el principal aliado estratégico de los Estados Unidos y la invitación de la Corona británica fue hecha ya al comienzo del gobierno de Trump, pero éste postergó su visita varias veces, entre otras razones, por el abierto repudio de parte del Parlamento y de gran parte de la opinión pública británica. Ahora, cuando necesita repartir el juego entre París, Berlín y Londres, el presidente norteamericano se ha comprometido.

El mandatario estadounidense no tiene reparos en que Gran Bretaña y Francia libren las guerras coloniales de las que él quiere zafar, ni que Alemania lidere una Unión Europea debilitada, pero quiere ser el único que regle con Putin la cuestión iraní y todo el orden del Medio Oriente y con Xi las condiciones del comercio mundial. Claro que un partido de fútbol lo juegan dos equipos y la política mundial, muchos. Los tres principales líderes mundiales se desafían, para llegar mejor posicionados a las negociaciones, pero deberán estar muy atentos a que los viejos imperios revanchistas o sus socios israelíes no arruinen el juego.

miércoles, 25 de abril de 2018

La guerra fría se recalienta

Los frentes se alinean

Mientras Irak se suma a la coalición antiterrorista liderada por Rusia, Macron trata de retener a EE.UU. en Siria. Sólo en Extremo Oriente parece asomar la paz
por Eduardo J. Vior
Infobaires24
25 de abril de 2018
Eduardo J. Vior
Al ejecutar al segundo jefe del Estado Islámico (EI) con un ataque aéreo realizado en territorio sirio con el acuerdo de Damasco, el gobierno iraquí de Haider al Abadi se alineó oficialmente con la alianza entre Rusia, Siria, Irán y Hizbulá que combate al terrorismo en Oriente Medio. Esta manifestación pública coincidió con la negativa egipcia a incorporarse a la fuerza panárabe organizada por Arabia Saudita, para continuar la intervención en Siria. En paralelo, este lunes llegó a Washington el presidente francés Emmanuel Macron con la declarada intención de convencer a Donald Trump, para que mantenga en el norte de Siria a los 2000 efectivos de las fuerzas especiales norteamericanas que sostienen la insurgencia kurda contra Damasco. Sólo en la península coreana se insinúa una distensión que puede devolver al mundo una esperanza de paz.

Una guerra fría que amenaza calentarse

“Está claro que la Guerra Fría ha vuelto”, declaró el lunes 23 el secretario general de la ONU, António Guterres, en una entrevista al canal de televisión sueco SVT. Sin embargo, subrayó las diferencias con el conflicto terminado en 1991.
“Ahora EE.UU. y Rusia ya no controlan todo el mundo, como ocurría antes, dijo. Muchos países tienen una postura muy activa en la región [de Oriente Medio]. No existen dos bloques uniformes controlados”, matizó el diplomático portugués. Al mismo tiempo, Guterres indicó que la situación actual es más peligrosa que en los tiempos de la URSS. “Durante la Guerra Fría existían instrumentos de diálogo, control y comunicación, para garantizar que cuando surgiera un riesgo de confrontación, la situación no escalara descontroladamente. Ahora ya no existen estos mecanismos. Es por eso que la situación es tan peligrosa“, advirtió.
Entre tanto, este 23 de abril, contestando a preguntas de periodistas durante su visita oficial a Beijing, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha expresado su preocupación sobre las posibilidades de paz en Siria luego del reciente ataque perpetrado contra el país árabe por EE.UU., el Reino Unido y Francia. “Aunque hemos advertido a nuestros socios europeos y norteamericanos que tomaron parte en esta ‘aventura’, sin duda hay que prepararse, las provocaciones [en Siria] se repetirán”, afirmó.
Asimismo, Lavrov ha recordado que “recientemente el presidente de Francia instó a EE.UU. a que no retire sus tropas de Siria, incluso cuando el último terrorista sea eliminado. El líder francés afirmó que es indispensable permanecer allí casi de forma continua. Esto ya se parece a la actitud colonial”, declaró el jefe de la diplomacia rusa.
Entre tanto, mientras el Ejército Árabe Sirio (EAS) avanza contra el EI al sur de Damasco y los remanentes del Ejército del Islam evacúan la provincia de Homs hacia el norte del país, un intercambio de artillería en las cercanías de las alturas del Golán reavivó el riesgo de la confrontación directa entre Israel y Siria. Es que el endurecimiento de los frentes deja pocas alternativas a la negociación.

No será Macron quien recomponga la alianza atlántica

Este lunes el presidente francés Emmanuel Macron y su esposa llegaron a Washington para una visita oficial de tres días. Es la primera visita de Estado que reciben Donald y Melania Trump. No casualmente, el viernes llega también la canciller alemana Angela Merkel. Es que, en vísperas de la fecha en la que el mandatario estadounidense debe resolver si prorroga o abroga el acuerdo nuclear con Irán de 2015 las ruedas de la diplomacia internacional están girando a toda velocidad.
A lo largo del año pasado Macron se ha convertido en el principal interlocutor europeo del presidente norteamericano. Ambos son advenedizos llegados a la política desde el mundo empresario, lo que los une y los hace reconocerse mutuamente.
Sin embargo, en otro sentido son muy diferentes. Mientras que Trump es un nacionalista que apela demagógicamente a las masas blancas empobrecidas, Macron es un neoliberal globalista que aboga por una mayor integración política de Europa y defiende el acuerdo de Kyoto sobre el medio ambiente. No obstante, el francés ha adoptado en muchos puntos el programa nacionalista. Por ejemplo, ha encarado una durísima política contra los inmigrantes sin papeles. Mientras que en el exterior se lo ve como un Obama francés, en Francia se lo considera un liberal conservador que no admite controles sobre su poder.
A diferencia de Merkel, Trump estima a Macron con quien antes del bombardeo sobre Siria habló cada día. Pero, ¿tiene el francés una influencia real sobre el norteamericano? “A veces lo convenzo y a veces no”, dijo él en enero en una entrevista con la BBC.
El presidente francés tratará de convencer al estadounidense de dejar en el norte de Siria a los 2000 hombres de las fuerzas especiales que, junto con tropas británicas y francesas, conducen a las milicias –mayoritariamente kurdas- del llamado Frente Democrático Sirio que, supuestamente, combaten contra el Estado Islámico. Británicos, franceses y el Pentágono quieren prolongar la guerra en Siria, para empantanar a Rusia, impedir la reconstrucción del país árabe, ayudar a Israel y debilitar a Irán. Para alcanzar este último objetivo, empero, el galo considera necesario mantener el acuerdo nuclear de 2015, porque considera que a Teherán es más fácil ablandarlo dialogando que aislándolo. Al mismo tiempo, quiere también evitar una guerra comercial con EE.UU.
Hasta el 12 de mayo Trump debe decidir qué hacer con el acuerdo nuclear. Si abandona el acuerdo (su promesa de campaña), Irán expulsará a los inspectores internacionales y retomará el enriquecimiento de uranio con los riesgos consecuentes. Los europeos quieren evitarlo por los riesgos implícitos para la paz mundial y, porque quieren aprovechar el paulatino deshielo con el país persa, para acceder a su petróleo y su mercado. Es una incógnita saber qué decidirá Trump, pero probablemente prorrogue el acuerdo, pero poniendo condiciones duras para mantener viva la tensión mundial. De ese modo no queda mal ni con tirios ni con troyanos y no satisface a nadie, pero se asegura posiciones para futuras negociaciones.

La paz y la unidad nacional van de la mano

Cuando el próximo viernes el presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un, cruce hacia el sur de la zona desmilitarizada entre ambas Coreas, para encontrar a su par del Sur, Moon Jae-in, será la primera vez que un mandatario del Norte visita el Sur y se habrá dado un paso gigantesco hacia la anunciada reunión cumbre de Kim con Trump.
El gran artífice del acercamiento es el presidente Moon, discípulo del ex presidente y Premio Nobel de la Paz Kim Dae-jung, quien hace ya veinte años lo exhortó a seguir luchando por la paz con Corea del Norte. Doce meses después de asumir como presidente, Moon está a punto de lograr que el presidente estadounidense Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un se reúnan. Es un encuentro tan cargado de consecuencias que amenaza con eclipsar el propio encuentro histórico de Moon con Kim.
En los últimos días Kim anunció que extendería el congelamiento a las pruebas de armas y desmantelaría una instalación nuclear clave antes de reunirse con Moon. Mientras tanto, éste dijo también que los norcoreanos han abandonado su demanda de retiro de las fuerzas estadounidenses del Sur. “El objetivo final es la prosperidad mutua de Corea del Sur y Corea del Norte”, puntualizó Moon el jueves en Seúl.
Sin embargo, Trump puso el domingo paños fríos al entusiasmo, al aclarar en un tuit que él todavía tiene esperanzas de llegar a una cumbre con Kim, pero que falta aún aclarar muchos puntos. El probable encuentro tendría lugar hacia fines de mayo o bien en junio. Aunque el norteamericano ha elogiado algunos de los más recientes movimientos del norcoreano, el planeado encuentro todavía no tiene fecha cierta ni lugar ni agenda. Para apresurar las negociaciones viajó hace pocas semanas a Pyongyang el todavía jefe de la CIA y designado secretario de Estado Mike Pompeo.
Claro que no hay alternativa pacífica a la realización de la cumbre, pero –como es conocido- el diablo se esconde en los detalles y una mínima diferencia sobre la agenda puede hacer retrasar el acuerdo por meses o años que resultarían fatales.

El endurecimiento de los frentes enfrentados confirma que estamos en una guerra fría que se puede calentar en cualquier momento y lugar. Por ello es tan valioso el acercamiento intercoreano. Roguemos que nada ni nadie lo quiebre.